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Para los Primados de la Comunión Anglicana por el Muy Revdo. Frank T. Griswold

ACNS: 3646
10/28/2003
[Anglican Communion News Service]  Mis queridos hermanos en Cristo,

Gracia a Uds. y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

He regresado de nuestra reunión en Lambeth con gratitud por el espíritu de sencillez en el cual compartimos nuestros pensamientos y sentimientos. Le doy gracias a Dios por la oportunidad de reunirnos en el nombre de Cristo y por los fuertes lazos y el mutuo afecto que existe entre nosotros. Mi oración es que nuestro común compromiso con la misión y la constante labor de reconciliación que Dios hace nos permitirá que continuemos unidos en  Cristo en los días y años que vienen. Yo me recuerdo constantemente a mí mismo que la Iglesia no es nuestra posesión, sino el cuerpo resucitado de Cristo, del cual cada uno de nosotros es miembro en virtud de nuestro bautismo.

Tal como intenté dejar claro en el curso de nuestra reunión, nosotros en la Iglesia Episcopal hemos estado considerando abiertamente el lugar de las personas homosexuales en la vida de nuestra iglesia por lo menos durante treinta años. Aunque el tema sigue sin ser resuelto, la presencia entre nosotros de hombres y mujeres profundamente fieles, cuyas vidas revelan el fruto del Espíritu y cuyos principales afectos se dirigen a personas del mismo sexo, nos ha llevado hasta este momento tan difícil y tan notorio. Reconozco que, a la vez que muchos en nuestra iglesia dan gracias por haber llegado hasta este punto, muchos otros están profundamente dolidos y apenados. Más todavía, reconozco cuánto les han afectado nuestras decisiones y espero que sepan cuán profundamente lamento el dolor que esta acción de nuestra Provincia les ha provocado a muchos de ustedes.

Uno de ustedes dijo, en el contexto de nuestro estudio bíblico: "El Espíritu Santo puede estar haciendo cosas diferentes en diferentes lugares." Aunque parezca difícil de comprender y aceptar para hermanas y hermanos en Cristo de otros contextos, por favor sepan que, en general a través de la Iglesia Episcopal, la elección en New Hampshire es considerada una obra del Espíritu. Esto no significa que todos en nuestra iglesia piensan así. Hay también algunos que aceptan la decisión de New Hampshire pero que no están seguros que es del Espíritu. Así mismo, estoy muy consciente que hay episcopales fieles que están profundamente turbados y piensan que lo que hemos hecho es contrario a la voluntad de Dios. Sin embargo, la mayoría de estas personas están comprometidas a permanecer dentro de la Iglesia Episcopal y, en un espíritu que es verdaderamente anglicano, creen que aquellos con puntos de vista divergentes pueden vivir y orar juntos dentro de la misma casa de fe.

Tal como les prometí, luego de mi regreso a los Estados Unidos hablé con el Canónigo Robinson y le compartí la profunda preocupación que tantos de ustedes expresaron y la gravedad de lo que puede ocurrir. En esa conversación conmigo, y en otros comentarios públicos, él ha expresado tanto su angustia como también su continuo sentido de que él ha sido llamado a seguir adelante.

Debo decirles que, llegado a este punto, todo indica que la consagración tendrá lugar el 2 de Noviembre, tal como está programada. Me doy cuenta que cuando la consagración se celebre, tal como dijimos en nuestra declaración: "habremos llegado a un punto crucial y crítico en la vida de la Comunión Anglicana." Aunque esto es en gran medida verdad, oro para que no llegue a ocurrir la predicción que se hizo en dicho documento en cuanto a que el futuro de la Comunión "se verá comprometida". Creo que tenemos que comenzar a vivir este futuro incierto con fe, sabiendo que, tal como dijimos en nuestra declaración: "Lo que tenemos en común es mucho más valioso que aquello que nos divide." Es mi esperanza y mi oración que el Espíritu de verdad, que nos permite conocer la mente de Cristo, será nuestro guía al momento que cada uno de nosotros, en nuestros propios contextos, busquemos encarnar y proclamar el Evangelio de Aquel que es nuestra Verdad.

Valoré enormemente los comentarios del Arzobispo Rowan acerca de la naturaleza de la comunión. Estoy de acuerdo con él que la comunión no es principalmente un tema de estructuras. La comunión es un don de Dios que se manifiesta en las diversas redes de relaciones entre nosotros. Nuestra comunión nos fortalece para llevar adelante la misión de Dios en esta tierra. Aunque afirmamos nuestra fidelidad tanto a las Escrituras como a los Credos, nuestra unidad en el Cuerpo de Cristo no significa que tengamos sólo una manera de leer la Biblia, ni que necesitemos estar de acuerdo sobre todos los temas contemporáneos con los que estamos llamados a lidiar. Los asuntos sobre la sexualidad se presentan en forma diferente en nuestros diversos contextos. Creo que a medida que continuemos luchando con profundidad y honestidad respecto del tema de la sexualidad tendremos mucho que aprender los unos de los otros y llegaremos a ser más mutuamente responsables e interdependientes en el Cuerpo de Cristo. Estar en comunión, sin embargo, no significa en manera alguna que ustedes como Primados, o su Provincia, estén necesariamente de acuerdo con las acciones adoptadas por la Diócesis de New Hampshire o por la Convención General de la Iglesia Episcopal.

Les aseguro de mis oraciones por cada uno de ustedes. Por favor, oren por mí en la supervisión de la vida y testimonio de esta Provincia y en la búsqueda, en estos días difíciles, de seguir avanzando en el ministerio de la reconciliación de Dios.

Quedo de ustedes, como siempre, en el amor de Cristo,

Muy Revdo. Frank T. Griswold
Obispo Presidente y Primado
Iglesia Episcopal, USA