El obispo primado de la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil (IEAB), Orlando Santos de Oliveira, emitió un decreto determinando la suspensión del Concilio de la diócesis de Recife, programado para los días 2 al 4 de diciembre, "mientras perduren los conflictos pastorais" que llevaron a una supervisión especial de la diócesis nordestina.
El decreto episcopal, según el secretario administrativo de la diócesis de Recife, reverendo Estevão Meneses, "no tiene base ni en la Constitución ni en los cánones generales de ladenominación."
La diócesis, agrega, se siente "discriminada y perseguida" por "el liderazgo liberal de la Provincia", clama por apoyo internacional y pide una supervisión de otra provincia ortodoxa de la Comunión Anglicana.
La crisis entre la diócesis de Recife y la Provincia tiene su origen en la decisión de la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos (ECUSA), de ordenar, el año pasado, a un obispo homosexual.
La decisión fue resistida por sectores de la iglesia e instaló un gran debate en la Comunión Anglicana mundial.
El obispo diocesano de Recife, Robinson Cavalcanti, es uno de los líderes que se oponen a la decisión de la ECUSA. Cavalcanti participó, sin autorización de la iglesia brasileña en una ceremonia de confirmación de jóvenes en la diócesis de Ohio, realizada sin el consentimiento del obispo de esa diócesis.
La IEAB consideró la participación del obispo brasileño como una afrenta.
Robinson Cavalcanti fue acusado de sembrar la discordia y de exponer, de manera innecesaria a la IEAB ante la Comunión Anglicana. A partir de entonces comenzó el embate entre la provincia y el liderazgo de la diócesis de Recife.
Después de oír a la Cámara de Obispos el Revmo. Orlando Santos de Oliveira determinó, el 16 de septiembre último, una supervisión episcopal alternativa en la diócesis de Recife, que no fue reconocida por Cavalcanti, declarando públicamente la ineficacia de la decisión provincial.
El decreto episcopal de suspensión del concilio fue emitido el 26 de noviembre, seis días antes del inicio del Concilio de la diócesis de Recife. Meneses alega, en comunicado de prensa, que los reducidos fondos de la diócesis fueron casi completamente usados en los preparativos del concilio.
Se queja, también, de la suspensión de toda ayuda financiera denominacional a la diócesis.
El decreto episcopal considera "nulos y sin ningún efecto, ante la IEAB, cualquier acto contrario" a las medidas tomadas por el obispo primado. El decreto considera grave los problemas pastorales registrados en la diócesis de Recife.