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“¡No es hora de perder tiempo!” El Centro de la Iglesia Episcopal reinicia programa de antirracismo
James Forbes, Ministro Sénior de la Riverside Church (Nueva York) pronuncia un significativo mensaje para los funcionarios del Centro Episcopal y desea un nuevo “gran avivamiento” en toda la nación

By por Daphne Mack and traducido por Thomas Mansella
5/23/2005
[Episcopal News Service]  Con oración, canciones y relatos de sus propias experiencias personales, el Rev. Dr. James A. Forbes, Ministro Sénior de la histórica iglesia neoyorquina Riverside Church, promovió el pasado 19 de mayo el reinicio del programa de antirracismo para los funcionarios del Centro Episcopal.

“Estamos encaminados hacia una plena inclusión, hacia un pleno respeto y a un profundo y significativo diálogo”, indicó la Rev. Jayne Oasin, titular del programa de justicia social del Centro Episcopal. “Espero que al recomenzar esta nueva jornada juntos podremos ser más capaces de discernir los papeles que podemos desempeñar como ‘ciudadanos, funcionarios del Centro Episcopal y como personas íntegras.’”

“Nuestro caminar debe continuar”, dijo Oasin, quien, junto con sus colegas John Colón, Director del Departamento de Personal, Vivian Harrison, Jefa de Personal y Robert Williams, Director del Departamento de Comunicaciones, sirve en el grupo de planificación para la capacitación sobre antirracismo. 

El Obispo Primado, Frank Griswold presentó a Forbes diciendo que “es uno de los más grandes predicadores de nuestra era” y, agregó que se imaginaba “que [nuestro corazón] será conmovido por lo que usted tiene para decirnos; confío que esta palabra encuentre morada en nosotros y se haga una palabra viva, para que nosotros, como resultado de su mensaje, también hagamos que se manifieste en nuestras vidas.”

Forbes recibió un caluroso aplauso cuando compartió con la audiencia una oración personal y una canción que ha usado diariamente en sus devociones matutinas desde el ataque del 11 de septiembre. Luego pasó a explicar su temario para ayudar a considerar el tema del racismo porque – dijo – “creo que quien controla el ámbito de la discusión, también controla el diálogo y la preparación de una respuesta orgánica”, añadiendo que, además le era necesario “continuar sondeando el tema a medida que lo continúa exponiendo.”

Por otra parte, pidió a la audiencia que la consideración de los temas de raza, clase y revitalización lleguen a ser los frutos de su mensaje. Al mismo tiempo afirmó que el desafío de considerar el racismo aparte del clasismo es como el tratar de separar a niños siameses. “Hoy en día no se puede considerar el racismo sin dejar de hablar de su hermano siamés, el clasismo. Ni aún el cirujano más experto podrá separar estos temas tan íntimamente ligados.”

Forbes invitó al grupo a considerar los temas sobre el clasismo que se manifiestan en Isaías 6:5-7.

Indicó que el concepto de raza puede ser positivo y que ha funcionado como una forma conveniente de autoidentificación o como un medio para identificarse a aquellos con que uno tiene algo en común o con los que siente una afinidad especial. Pero, reconociendo que la raza es “una categorización arbitraria y falsa”, agregó que en el contexto de los Estados Unidos, esta categorización tiende a generar en la gente de raza blanca un sentimiento de superioridad sobre la gente de otras razas.

Asimismo Forbes indicó que “en realidad no podremos tratar los temas de raza y clase, aun en nuestras organizaciones religiosas, a menos que haya un poderoso avivamiento en nuestro país.” “No existe una base de valores (porque) se ha desintegrado (y) el entorno cultural no permite una respuesta.”

Forbes dijo que su misión era la de reclutar “activistas por la raza humana.”

“Estoy usando mi tiempo trabajando en pro de un grande y nuevo avivamiento espiritual revitalizador que llegue a tocar las profundidades del espíritu humano y genere los movimientos que puedan transformar la sociedad.” “Esto es lo que tiene que pasar en nuestra nación para que podamos creer que ‘Somos uno en el Espíritu y en el Señor.’”

En relación con los problemas de clase, Forbes dijo que la Iglesia debe descubrir cuáles son las relaciones de privilegio que pueden coexistir en la sociedad y en la iglesia. Esencialmente, Forbes cree que no es necesario asumir que se deben igualar [los niveles sociales] pero que “es un pecado a los ojos de Dios que haya personas que acaparan vastos recursos, y que haya hermanos y hermanas que no tienen lo suficiente para las necesidades básicas.”

Forbes cerró su presentación siendo aplaudido calurosamente después de haber dirigido a la audiencia en una canción que había compuesto (“No time for foolishness”) y urgiendo a los presentes a que se dedicaran a “investigar sobre Dios.” Finalmente agregó que un taller sobre el antirracismo debe comenzar con el Reino de Dios visto desde una perspectiva contemporánea.

Antes de cerrarse la reunión, se solicitó a todos los presentes a que colaboran con el comité respondiendo antes del 27 de mayo a un cuestionario titulado “Metas para ser antirracistas en nuestros lugares de trabajo” que contiene cuatro metas y cuatro resultados que se desean lograr.

“Estamos solicitando a nuestros empleados que contesten el cuestionario para que el grupo de planificación pueda usarlo para preparar el programa de capacitación contra el racismo.” “Esta es una responsabilidad de todos nosotros y la capacitación será para todos los que trabajan en el Centro Episcopal y en otros sitios de la Iglesia, de manera que es esencial que avancemos en el proceso.”

Los mandatos de la Resolución D113 de Convención General de 1991 de la Iglesia Episcopal piden que la iglesia se comprometa a considerar el pecado del racismo, tanto dentro de la iglesia como dentro de la sociedad. Dos resoluciones adicionales (A047 y B049) de la Convención General del 2000 dispusieron que la iglesia debía continuar esta tarea con especial énfasis en el abuso del poder y privilegio y, además, solicitaba que los líderes laicos y del clero debían capacitarse sobre la problemática del racismo.