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Hay más cosas que nos unen, que aquellas que nos dividen
Presentación ante el ACC considera sexualidad y responde al pedido del Informe de Windsor

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6/22/2005
[Episcopal News Service] 

por Matthew Davies; traducido por Thomas Mansella

Miércoles 22 de junio de 2005

Nottingham -- El Obispo Presidente Revmo. Frank Griswold se unió a seis expositores ante el Consejo Consultivo Anglicano reunido el 21 de junio en Nottingham y explicó que aunque en la Iglesia Episcopal existen diversos puntos de vista sobre la sexualidad, la obra misionera en común sigue adelante.

Griswold dijo: "Aunque ciertos actos de la Iglesia Episcopal les han perturbado profundamente, no hemos venido a discutir. Quiero dejar en claro que en la Iglesia Episcopal todavía no hemos logrado un acuerdo. Sin embargo, nosotros queremos ser fieles a las Escrituras. Espero que en la tradición clásica del anglicanismo, estaremos unidos en el amor de Cristo y serviremos al mundo en el nombre de Cristo."

La presentación se hizo por invitación del Consejo y específicamente en respuesta al pedido del Informe de Windsor (párrafo 135) para poder esbozar "cómo una persona que convive con otra persona del mismo sexo podría ser elegible para dirigir el rebaño de Cristo".

Junto al Obispo Griswold se hicieron presentes: el Obispo Neil Alexander de Atlanta; el Obispo Charles Jenkins de Luisiana; la Obispo Sufragáneo Catherine Roskam de Nueva York; el Rev. Michael Battle, vicepresidente académico del Seminario Teológico de Virginia; la Rev. Susan Russell, presidenta de Integrity y asistente de la Iglesia de Todos los Santos en Pasadera, California; y, además Jane Tully, fundadora de la organización CFLAG (Clergy Familias of Lesbians and Gays) y miembro de la parroquia de San Bartolomé en Nueva York.

Acogiendo el proceso de escucha recomendado por la Resolución 1.10 de la Conferencia de Lambeth de 1998, Roskam reconoció la necesidad de humildad por parte de aquellos que se expresan en el contexto occidental, diciendo: "A través de toda la historia hemos estado más dispuestos a hablar que a escuchar. Queremos escuchar y aprender sobre las diferencias teológicas entre los anglicanos de todo el mundo. Tal vez, la mutua humildad es una virtud que se hace necesaria en todas partes de la Comunión Anglicana".

Roskam reconoció que los comentarios de los expositores pueden ser sorpresivos o inquietantes para algunos, pero, agregó "no tenemos ninguna intención de afligir u ofender a nadie. Queremos servir a nuestro Dios y estamos orando para que cualquiera de las diferencias que existen entre nosotros no sean arrebatadas por el espíritu de fractura que caracteriza a este mundo."

El Rev. Michael Battle describió cómo la Iglesia Episcopal ha tenido que debatir intensamente el tema de la sexualidad, de la misma forma en que la iglesia primitiva tuvo que hacerlo en relación con los gentiles. "La inclusión de los gentiles en la iglesia primitiva causó una gran controversia" dijo Battle. "Hemos aprendido a apropiarnos de las Escrituras en una forma diferente a otros cristianos. Todavía seguimos aprendiendo que estos temas son tan complejos como lo fueron para la iglesia primitiva".

"La Biblia se interpreta de diferentes formas en la Comunión Anglicana", agregó Battle. "Pero tenemos que confiar que el Espíritu Santo está entre nosotros. Hemos aprendido que las Escrituras no amenazan ni deben ser usadas para destruir o encasillar a otros… Hemos aprendido a leer la Biblia de manera que sea comprensible en su totalidad".

Y añadió: "Queremos invitarles a continuar escuchando y a escucharnos de la misma forma en que les estamos escuchando a ustedes."

La Rev. Susan Russell, asistente en la Iglesia de Todos los Santos, en Pasadena, California, y presidenta de Integrity (una organización nacional para homosexuales y lesbianas en la Iglesia Episcopal), se dirigió al Consejo destacando que era la única persona homosexual de la delegación.

"En cierta forma se me ha encargado de hablar en representación de numerosas personas (homosexuales y lesbianas)", dijo Russell. "Traigo muchas de sus historia y espero sinceramente que esta reunión sea el comienzo de un genuino periodo de escucha… y de hacer que las experiencias de los fieles homosexuales y lesbianas sean conocidas con más facilidad en toda la iglesia."

Russell explicó que su parroquia en Pasadena, desde que se comenzó a bendecir las uniones de personas del mismo sexo, ha prosperado y crecido. También reconoció el testimonio de las personas que han dicho que han sido curadas de su homosexualidad. "No pongo en duda la sinceridad de su testimonio y alabo a Dios porque han encontrado sanidad", pero, también dijo que no es posible ser curado de algo que no es una enfermedad. "Delante de Dios lo que importa no es nuestra orientación sexual sino nuestra orientación teológica."

Jane Tully, madre de dos hijos y esposa durante 40 años del Rev. Bill Tully, rector de la Iglesia San Bartolomé en Nueva York, presentó un relato personal sobre la forma en que su familia debió tratar con la homosexualidad. Diez años atrás, el hijo menor de los Tully anunció que es homosexual. Al principio, Jane se preocupó por su salud y temía que él tendría que enfrentar la misma clase de discriminación que muchos homosexuales y lesbianas deben enfrentar hoy en día.

"Tenía muchas preguntas, sin embargo yo estaba segura de tres cosas", explicó Jane. "Sabía que amaba a Jonah, sabía que Dios le había creado y que Jesús le amaba, y sabía que era la hermosa y alegre persona que yo conocía. Ninguna de estas cosas habían cambiado, pero ahora tenía que aprender su significado."

Tully indicó que la mejor manera de aprender sobre la sexualidad de su hijo era saber escuchar. "Yo escuché a mi hijo porque le amaba. También escuché a otras personas, escuché a mi esposo y a otras personas de la iglesia y escuché a Jesús en mi corazón. Aprendí que mi hijo no escogió sentirse atraído hacia otros hombres. Yo no escogí el sentido de mi atracción sexual ni tampoco lo escogió mi marido".

Tully explicó que la gente descubre su sexualidad en lo profundo de sí mismos, diciendo: "Creo que esta es una realidad fundamental dada por Dios. Creo que Dios ha creado ciertas personas para amar a personas del mismo sexo y a otras para amar al sexo opuesto. Me parece muy claro que a Dios le gusta la diversidad; sólo basta contemplar al mundo".

Y agregó que se habla mucho de pecado y pecadores, y durante muchas generaciones los cristianos han convertido a las personas homosexuales en chivos expiatorios. "Es muy doloroso. Yo creo que no es pecado a quien se ama; más bien es rehusarnos a escuchar y ver el amor de Dios en las personas que nos han sido dadas y que son diferentes de nosotros mismos. Por eso todos hemos pagado un alto precio pero creo que ahora Dios nos está encaminando a una nueva situación."

En la Iglesia Episcopal se ha formado un creciente grupo de familias como la de Tully: "todos tuvimos que pasar un proceso para escuchar cuidadosamente y aprender cuando nuestra gente decía la verdad. Muchos nos enojamos y nos fue difícil aceptar la realidad que enfrentábamos. Otros nos sorprendimos pero todos tuvimos mucho que aprender".

Tully expresó que estas situaciones no deben destruirnos sino hacernos más valientes. "Creo que esta puede ser la misma experiencia para toda la familia anglicana. Nuestra familia ha aceptado a nuestro hijo homosexual y nos ha hecho sentir mucho más juntos unos de los otros y nos ha enseñó que lo que tenemos en común es mucho más que aquello que nos separa."

Dos obispos de la Iglesia Episcopal, Charles Jenkins de Luisiana y Neil Alexander de Atlanta votaron en forma diferente sobre el consentimiento a la elección de Gene Robinson como el primer obispo de la Iglesia Episcopal que ha manifestado abiertamente su homosexualidad. Ellos hablaron sobre cómo les es posible tener tan diferentes puntos de vista sobre la sexualidad y la interpretación teológica y, sin embargo, mantenerse en comunión.

Jenkins, quien sirve en el consejo asesor del Obispo Presidente, explicó que aunque él no consintió a la elección de Robinson y sigue convencido que la sexualidad se expresa entre un hombre y una mujer, "mi presencia representa un acto de obediencia a Jesús, quien llama a su rebaño a permanecer en unidad".

Obviamente, Griswold y Jenkins no están de acuerdo, dijo. Pero "creo en cada una de las fibras de mi ser que si yo no puedo hacerlo, Frank Griswold resguardará mis intereses, y yo también haría lo mismo por él. Esta clase de confianza no es infrecuente en la Iglesia Episcopal".

Jenkins explicó que se presentaba ante el Consejo porque quería "que ustedes observaran como yo, un obispo que votó en la minoría durante la Convención General de 2003, ahora vivo y trabajo en la Iglesia Episcopal".

"Con toda humildad afirmo que la mayoría de obispos, del clero y del pueblo episcopal quiere continuar siendo parte de la Iglesia Episcopal. Como cristianos nosotros apreciamos mucho la familia y ruego que nosotros podamos continuar sin dividirnos y mantenernos dentro de la Comunión Anglicana. Yo no he escogido apartarme de ustedes y ruego que ustedes no quieran apartarse de mí."

Alexander expresó su esperanza de que la consulta pudiera ser la clase de proceso estipulado por la Conferencia de Lambeth de 1998. "Estoy convencido que si dialogamos, vamos a descubrir los dones del Cristo resucitado. Creo que nosotros hemos sido llamados a ser fieles a los misterios fundamentales del Cristo resucitado. Creo que… en un pueblo de fe… a pesar de los diferentes puntos de vista, se puede vivir con integridad junto con personas".

Alexander dijo que consintió a la elección de Robinson, "lo hice con prudencia y con oración y… habiendo comprendido que el pueblo de la Diócesis de Atlanta peregrinaría junto conmigo en misión y en ministerio".

Y agregó que "he reflexionado sobre la vida de nuestra iglesia y me siento alentado por su vigor y vitalidad. Las decisiones de la 74a Convención General no han dejado a nadie sin ser afectado. Hemos acogido el Informe de Windsor. Continúa siendo el medio por el cual se han producido muchos intercambios y continuaremos ampliando el círculo de consulta y discernimiento."

Las conversaciones mantenidas sobre los temas de la sexualidad humana han tenido voces apasionadas de ambas partes, añadió Alexander. "Muchas personas de buena voluntad han encontrado importantes convergencias. Si seguimos dialogando, con el pasar del tiempo emergerá un consenso, tanto dentro de mi propia iglesia como dentro de la familia anglicana. La clave para nuestra vida en común de progresar de la conversación al consenso, y del consenso al compromiso… Estoy aquí porque me siento comprometido con la vida y la obra de la Comunión Anglicana".

Alexander urgió a que todos acepten este tiempo como una ocasión "para renovar nuestro compromiso a vivir juntos. Quiere decir que debe haber un lugar en mi iglesia para mi querido amigo Charles Jenkins, porque nos sentimos comprometidos con los intereses de las demás personas".

El mutuo respeto con Jenkins no es único en la Cámara de Obispos de la Iglesia Episcopal. "Es un compromiso que es profundo, amplio y grande, y es un compromiso que es compartido por nuestro clero y nuestro pueblo. Yo no conozco a ninguna persona en nuestra iglesia que no aprecie nuestra relación con nuestras hermanas y hermanos de la Comunión Anglicana. Nuestras relaciones mutuas tienen la máxima importancia".

"Creo que el Cristo resucitado nos llama a mantenernos interrelacionados por las necesidades misioneras", Alexander finalizó diciendo y agregó que "es por esta misión que yo me siento comprometido, la Iglesia Episcopal se siente comprometida: las necesidades de la obra misionera es que buscamos poner nuestra esperanza en Cristo."