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Iglesia Episcopal responde a necesidades críticas de víctimas del huracán Katrina

traducido por Thomas Mansella
8/29/2005
[Episcopal News Service] 

29 de agosto de 2005

Los miembros de la Iglesia Episcopal ya se están respondiendo a las necesidades críticas de las víctimas del huracán Katrina que el 29 de agosto arrasó el sudeste de la Luisiana.

Con vientos que alcanzaron velocidades máximas de 140 millas por hora, Katrina fue reclasificado como un huracán de categoría 4 en lugar de categoría 5 al tocar tierra entre Grande Isle y la boca del Misisipí, evitando así que el estado sufriera la peor parte del embate del huracán.

Katrina es la tormenta número 11 de esta temporada y exigió ordenar una evacuación obligatoria forzando a más de 1 millón de habitantes de Nueva Orleáns a abandonar sus hogares. La ciudad, cuya mayor parte se encuentra ubicada bajo el nivel del mar ha sufrido incalculables daños causados por el viento huracanado y la enorme marejada.

El Fondo Episcopal de Beneficencia y Desarrollo (ERD) responde

El Fondo Episcopal de Beneficencia y Desarrollo (ERD) que provee ayuda de emergencia como respuestas a desastres, ha respondido rápidamente a las necesidades de quienes quedaron a merced del huracán y se ha movilizado para servir a las comunidades afectadas por el desastre.

En nombre de todos los miembros de la Iglesia Episcopal, el ERD envió ayuda de emergencia a la Diócesis de Misisipí para que se pudiera ayudar a la gente necesitada cuyos hogares fueron destruidos o seriamente dañados. Los fondos del ERD ayudará a que la diócesis provea ayuda a los miembros de la comunidad usando dos vehículos de auxilio equipados con motosierras, generadores y otras herramientas para ayudar en las tareas de socorro.

Los funcionarios del ERD están atentos a las noticias, para poder saber qué clase de recursos se necesitarán en Luisiana y, además, ya han ofrecido ayuda de emergencia a las diócesis que posiblemente serán afectadas a medida que la tormenta avanza el interior de Alabama y Tenesí.

Rescate desde los techos

Un informe del ERD indica que después que las bombas de desagüe de ciertos sectores de la ciudad de Nueva Orleáns fallaron, se llenaron las calles con 6 pies de agua y docenas de personas debieron ser evacuadas directamente de los techos de sus casas.

Ann Ball, portavoz de la Diócesis de Luisiana, hablando desde Baton Rouge, donde debió refugiarse, indico que la ciudad de Nueva Orleáns "sólo puede subsistir porque se encuentra rodeada de diques y de enormes bombas de desagüe. Las grandes lluvias también suelen causar problemas. Los equipos pueden bombear el caudal producido por 1 pulgada de agua llovida por hora. Si la lluvia es más grande, las calles comienzan a inundarse, dejándolo atrapado donde uno se encuentre."

ERD ha anunciado que funcionarios especializados comenzarán a evaluar inmediatamente los daños causados en Luisiana y Misisipí.

Según el informe de ERD, el Katrina es uno de los huracanes más destructivos que hasta ahora ha afectado a los Estados Unidos. Los expertos estimas que los daños pueden alcanzar entre 10 y 15 miles de millones de dólares. Si estos datos se confirman, Katrina será el huracán que habrá provocado los mayores gastos en la historia de los Estados Unidos.

ERD ruega por quienes han sido afectados por este desastre: por quienes tienen sus casas bajo 10 pies de agua, quienes han perdido seres queridos y aquellos que han visto sus comercios destruidos. En informe concluye pidiendo "por favor, únase a nosotros en orar por todos los que han sido afectados por el huracán Katrina."

Las donaciones para ayudar a las víctimas del Katrina pueden hacerse a nombre de US Hurricane Fund, por medio de su tarjeta de crédito en www.er-d.org o llamado al 800-334-7626, ext. 5129. Se pueden enviar donaciones por correo a: Episcopal Relief and Development, c/o US Hurricane Fund, PO Box 12043, Newark, NJ 07101.

Respuesta local

Brad Drell, es un delegado laico de la Diócesis de Luisiana Occidental ante la Convención General dijo que su parroquia, St. James en la ciudad de Alejandría, es un refugio de segunda clase de la Cruz Roja, y para responder al desastre permanecerá abierto.

"Después que los campamentos y dormitorios con camas permanentes [se ocupen], nosotros seremos llamados muy pronto para responder a las necesidades del sur de Luisiana", dijo Drell, que también es miembro de un equipo de la Cruz Roja. "Nosotros hemos planificado con anterioridad cómo actuar frente a esta situación; a los miembros de la parroquia ya se le han asignado ciertas tareas, por ejemplo, inscripciones, seguridad, medicamentos, cocina, etc., y tenemos un equipo listo para responder a todos los problemas causados por la tormenta, incluyendo también el enlace con la Cruz Roja para que las personas puedan encontrar a sus seres queridos."

Aún antes de haber llegado a la Costa del Golfo, Katrina causó daños en el sudeste de la Florida, dejando por lo menos a 3 personas muertas y más de un millón sin electricidad. "Hay muchas ramas de árboles y techos caídos y nosotros todavía no tenemos electricidad", dijo Mary W. Cox, directora de comunicaciones de la Diócesis del Sudeste de la Florida. "La peor parte la sufrió la gente del sur del condado Miami-Dade… hay muchas personas que todavía tienen agua dentro de sus cuartos."

En anticipación a la tormenta, la diócesis cerró sus oficinas el jueves al mediodía. En el sitio Web de la diócesis se publicó una nota solicitando al pueblo orar "por la seguridad de todos los que podrían ser afectados por la tormenta, ya sea en nuestra diócesis, en diócesis vecinas, y en nuestra diócesis compañera Nassau y Bahamas".

En el Centro Episcopal de Nueva York, la Oficina del Obispo Sufragáneo de Capellanías también ofreció sus plegarias por los capellanes militares, de servicios de salud, de la Administración de Veteranos y de la defensa civil que ahora están sirviendo en el área afectada por el huracán.

Salvaguardia de los registros parroquiales

Después que se ha protegido a la gente, las congregaciones deberán dedicarse a la agotadora tarea de restaurar las propiedades parroquiales.

"Si la parroquia tiene seguros comerciales, el primer paso es tomar cuantas fotografías sea posible para documentar la clase y extensión de los daños", dijo Lisa Fox, miembro de la Iglesia Episcopal y conservadora de los Archivos del Estado de Misurí, en Jefferson City, Misurí. "Lo siguiente, es tratar de enfriar los artículos lo antes que sea posible."

Fox explicó que la mejor manera de hacerlo, es congelando los artículos lo antes posible, puesto así se evitará la formación de moho. "Las parroquias deberían hacer lo posible para transportar los artículos que se han dañado a un sitio donde todavía haya electricidad y donde pueda haber equipos de aire acondicionado o, aún mejor, congeladoras. Después que los artículos se han congelado, la parroquia podrá evaluar los daños y planear cómo se ha de recuperarlos." Un resumen sencillo que explica cómo cuáles artículos se pueden congelar y cómo secarlos se encuentra disponible en http://palimpsest.stanford.edu/waac/wn/wn19/wn19-2/wn19-207.html.

"Si no se puede usar una congeladora o heladera, la mejor manera de evitar el peligro de la formación de moho es aumentar al máximo la circulación de aire, por ejemplo, abriendo todas las ventanas, y poniendo todos los artículos a la luz del sol", finalizó Fox.

Mark Duffy, director de Archivos de la Iglesia Episcopal manifestó que "para poder ser asesorados sobre recursos y vendedores, los individuos y las parroquias que no tienen acceso fácil a recursos disponibles en la Internet, deben ponerse en contacto con los archivos de su estado o de una sociedad histórica. En caso de haber daños entre moderados y severos, el consejo más valioso que un archivista podría ofrecer es inmediatamente establecer prioridades sobre lo que debe ser resguardado y protegido y lo que tendría que ser dejado de lado. Es prioritario preservar los registros de miembros, tales como los registros parroquiales, y aquellos que son necesarios para asegurar el funcionamiento continuado de la parroquia, tales como el libro de actas de la Junta Parroquial, los documentos de fideicomisarios y las cintas de archivo de las computadoras."

Duffy finalizó diciendo que "el mejor recurso es reunir voluntarios que puedan ser destacados rápidamente para ayudar la delicada tarea de trasladar los artículos a sitios más secos, identificarlos, fotografiarlos y limpiarlos. Las primeras horas de tarea deberían ser ocupadas en hacerse aconsejar por organizaciones locales y usando recursos locales para ubicar y conseguir ventiladores, papel, congeladoras y mesas plegadizas".

Para recibir orientación y ayuda en la preparación de un plan de acción para recuperar y conservar los archivos y registros, los parroquianos o el personal parroquial puede ponerse en contacto con los Archivos de la Iglesia Episcopal, llamando al 800.525.9329.