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Deán Kowalski reconoce a Cindy Sheehan como una 'profeta'

por Daphne Mack, traducido por Thomas Mansella
ENS 092105-1
9/21/2005
[Episcopal News Service] 

Miércoles, 21 de septiembre de 2005

Más de 1.000 personas llenaron la Catedral de San Juan, el Teólogo, en la ciudad de Nueva York el pasado 19 de septiembre de 2005 para escuchar a la activista y antibelicista Cindy Sheehan y los partidarios del evento "Bring Them Home Now Tour", una marcha de tres días y una protesta en contra de la guerra que se realizará en Washington, DC, del 24 al 26 de septiembre. Shehan dijo que "necesitamos demostrar al Congreso que hablamos muy en serio cuando decimos que queremos que nuestras tropas regresen".

Sheehan llegó a ser reconocida nacionalmente después que durante el verano acampara cerca de la hacienda del Presidente George W. Bush, en Crawford, Texas, para demandar que el presidente, quien en ese entonces estaba de vacaciones, le explicara personalmente por qué murió en Irak su hijo Casey, de 24 años, un especialista del Ejército que estaba emplazado en el 1st Batallion, 82nd Field Artillery Regiment, 1st Calvalry Division. Este sitio en Texas se llegó a conocer como Camp Casey.

Durante sus palabras de bienvenida, el Muy Rev. Dr. James A. Kowalski, Deán de la Catedral, fue aplauido por la concurrencia cuando dijo que Sheehan se parecía ser "una profeta".

Y agregó: "En la Biblia hay relatos sobre personas que aparentemente no tienen ninguna importancia, que son insignificantes o que carecen de influencia, pero que de pronto aparecen en un reino donde el rey estaba descontrolado y proféticamente le dijeron que él había mentido a su pueblo y los había hecho descarriar. Cindy Sheehan es esta clase de profetas".

"Estamos honrados por su presencia". "Muchas personas nos dijeron que no debíamos hacer esto, especialmente por ser una iglesia", lo cual "no tiene ningún sentido, especialmente por tratarse de esta catedral". Sin embargo, dijo, "hay muchas otras cosas que también aparentan no tener sentido".

"Antes de ir a la guerra se plantearon muchas cuestiones y muchos no estuvieron de acuerdo, pero la verdad es que no se nos dijo la verdad".

Urgió a que los presentes no debían dejar que "la gente llegue a persuadirles que, simplemente porque algunos no estén de acuerdo, tanto ellos como nosotros no somos patriotas. Los insultos y los engaños reprensibles que se hacen en nombre del gobierno o en nombre del patriotismo no pueden continuar".

Finalmente, Kowalski preguntó: "¿qué otra cosa existe que no sea tan importante como eliminar los conflicto bélicos y ponernos en paz?"

Elliot Adams, miembro del grupo "Veterans for Peace" habló en forma muy conmovedora sobre "el dolor" que "ahogó con el alcohol" durante 30 años debido a su participación en la Guerra de Vietnam. También compare a un soldado como "un cristal, que si se rompe, no se puede reparar".

Adams pidió a la audiencia que repitiera con él los tres puntos del mensaje de Camp Casey que deberían exponerse en Washington: primero, "que regresen ahora mismo"; segundo, "que se preocupen por los soldados una vez que han regresado" y tercero, "nunca más hay que enviar a la guerra a los seres queridos basándose en mentiras".

Rev. Osagyefu Uhuru Sekou, de la organización "Clergy and Laity Concerned about Iraq", dijo que reunirse en un lugar sagrado estaba muy bien puesto que "no hay trabajo más sagrado que ocuparse de la paz y justicia".

Sheehan dijo a los asistentes que "no podemos aceptar que el próximo fin de semana ustedes no estén junto con nosotros en Washington, DC".

Y finalizó añadiendo "Tenemos que hacer que el mundo sea un lugar más seguro y la única manera de lograrlo es hacer que el George Bush no sea el presidente".

-- Daphne Mack forma parte del equipo de redacción del Episcopal News Service.