The Episcopal Church Welcomes You
» Site Map   » Questions    
ens_archiveHdr

EN ESPAÑOL EN FRANÇAIS AUDIO / VIDEO IMAGE GALLERIES BULLETIN INSERTS
« Return
En medio de violencia y pobreza, la Iglesia de Haití es una fuente de esperanza

por Mary Frances Schjonberg, traducido por Thomas Mansella
1/12/2006

Los obispos Julio Olguín de la República Dominicana, Wilfredo Ramos-Orench de Connecticut y Jean Zaché Duracin de Haití durante la reunión del Consejo Ejecutivo en Des Moines, Iowa, del 8 al 12 de enero de 2006. (ENS Photo by the Rev. Cynthia Black)  

 
[Episcopal News Service] 

Jueves 12 de enero de 2006

Aunque la violencia y la inestabilidad política crecen y crean obstáculos, durante la reunión del Consejo Ejecutivo en Des Moines, Iowa, el Reverendísimo Jean Zaché Duracín, Obispo de Haití informó que su Iglesia (una de las 12 diócesis de la Iglesia Episcopal fuera de los Estados Unidos) continúa firme y vibrante.

Durante los últimos tres años ha habido muchos asesinatos y raptos y "el pueblo está siendo aterrorizado por bandas armadas", dijo Duracín. Y agregó que una gran parte de Puerto Príncipe está bajo el control de bandas armadas.

Y agregó que, según algunas informaciones, entre marzo de 2004 y noviembre de 2005 hubo más de 1.600 homicidios. En promedio hay 40 raptos por semana y hay más de 170.000 armas que ilegalmente se encuentran en poder de las personas.

De acuerdo con algunos informes, entre el 12 de diciembre de 2005 y el 3 de enero de 2006 la policía de Haití registró 27 homicidios y 43 raptos en el área metropolitana de Puerto Príncipe.

Duracín dijo que en medio de esta continua y creciente violencia, no ha habido progreso en el plano económico social y la infraestructura del país tiene una fragilidad "endémica". No existe ningún sistema adecuado para el desarrollo de la agricultura. El ingreso per capita es sólo de $440 y la tasa inflacionaria es del 20%. La tasa de desempleo es del 80%. Más del 55% de la población es analfabeta.

"No tenemos las escuelas que necesitamos", dijo Duracín, pero la Iglesia trata de responder a esta necesidad y tiene algunas de las mejores escuelas del país.

Aproximadamente el 42% de los niños menores de 5 años están malnutridos, y, además, agregó que "el sistema de salud es pésimo".

Solamente hay un médico cada 10 mil personas. En 2005 se registraron 18.000 nuevos casos de SIDA y aproximadamente 170.000 personas están infectadas. Unos 68.000 niños han perdido a sus padres por causa de esta enfermedad. Y hay mucha escasez de medicamentos para tratar el VIH/SIDA.

Según Duracín "contar con agua corriente es un lujo y no una necesidad básica" a pesar que muchas de las enfermedades son transmitidas por el agua contaminada.

Muchas personas han salido de Haití por todas estas razones y muchas son forzadas a regresar al país. Y, por las mismas razones, muchos campesinos se han ido a las ciudades.

Son "personas que buscan un futuro mejor pero que nunca llega. Sin embargo, Haití tiene un gran potencial".

"Haití es un país lleno de esperanzas porque tiene ocho millones de personas capaces de trabajar, ocho millones de consumidores siendo así el mayor mercado del Caribe, con una juventud vibrante, una ubicación estratégica, una historia y cultura muy rica, un clima atractivo y hermosas playas."

Pero necesita estabilidad política, eliminación de su deuda externa y enormes inversiones en su infraestructura y para la creación de empleo. También necesita "una enorme redistribución de las riquezas y servicios", ya que, según Duracín "el 1% de la población controla el 50% del patrimonio nacional."

Las elecciones que han sido aplazadas en muchas ocasiones son esenciales para asegurar el futuro del país. El gobierno provisional de Haití es apoyado por los Estados Unidos aunque recientemente anunció la postergación de las elecciones programadas para noviembre de 2005 por cuarta vez. Las Naciones Unidas han urgido al gobierno a que comience la primera vuelta de elecciones para el 7 de febrero.

La presente violencia parecería originarse en el golpe de estado de 2004 que forzó la expulsión de Jean-Bertrand Aristide, presidente elegido democráticamente dos veces.

Duracín dijo que "la paz y la estabilidad dependen del resultado de estas elecciones".

Si se considera que las elecciones han sido limpias y democráticas habrá mayores oportunidades para tener paz y estabilidad: "en caso contrario, el desconcierto aumentará".

El Obispo informó al Consejo que "desde el 2004 nuestra Iglesia ha sido tratada injustamente."

Y agregó que varios sacerdotes habían sido baleados, se les había robado sus vehículos y habían sido víctimas de otros delitos. Un sacerdote escapó con vida simplemente porque al atacante se le acabaron las balas.

El 5 de enero Edward Emmanuel Corneille, director del "Bishop Tharp Institute of Business and Technology" en Les Cayes, Haití, fue asesinado en Pétion-Ville, en las afueras de Puerto Príncipe. El Fondo Episcopal de Beneficencia y Desarrollo (ERD) había colaborado con la Diócesis de Haití para construir el Instituto que inaugurado en octubre de 2005.

A pesar de todo, Duracín dijo que "la obra de la Iglesia continúa" pero que aun hay muchos desafíos, incluyendo la falta de clero y la necesidad de tener mejores prácticas administrativas para ser mejores mayordomos.

La Iglesia Episcopal de Haití es la diócesis más grande de la Iglesia Episcopal. Tiene más de 100.000 miembros bautizados en 109 congregaciones. La diócesis fue fundada en 1861 después que el Rev. James Theodore Holly (uno de los primeros sacerdotes negros de la Iglesia Episcopal ordenado en 1856 a la edad de 27 años) partió de New Haven, Connecticut rumbo a Haití, junto con otros 100 emigrantes.

La Iglesia de Haití tiene 100 escuelas primarias, 15 escuelas secundarias, una escuela para alumnos discapacitados, centros de capacitación vocacional y agrícola, una universidad y un seminario. También tiene un ministerio laico que apoya mucho la obra pero que, según Duracín, necesita estar mejor preparado.

"La Iglesia de Haití tiene un sólido ministerio social y espiritual. Y, además, es muy respetada", finalizó Duracín.

La diócesis de Haití tiene muchos vínculos con organizaciones relacionadas con la Iglesia Episcopal, por ejemplo con el Fondo Episcopal de Beneficencia y Desarrollo (ERD); la Diócesis de Maine está ayudando a solucionar algunos de los problemas de comunicaciones y la Ofrenda Unida de Acción de Gracias (UTO) que, según Duracín, ha financiado tres escuelas nuevas.

También la diócesis trabaja ecuménicamente. El nuevo Centro Desmond Tutu para la Reconciliación y la Paz, a ser inaugurado el próximo 12 de febrero será un sitio donde varias denominaciones se podrán reunir "para ver si las iglesias unidas pueden hacer algo para promover la paz entre el pueblo haitiano".

Lea este artículo en inglés en: http://www.episcopalchurch.org/3577_70793_ENG_HTM.htm

-- La Rev. Mary Frances Schjonberg es corresponsal nacional del Episcopal News Service.