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El proceso de elección del Obispo Presidente ha estado en evolución desde 1789

por Lauren Wilkes Auttonberry; traducido por Thomas Mansella
4/22/2006
[Episcopal News Service]  Históricamente, comenzando con la presidencia del Obispo William White durante la primera sesión de la Convención General en 1789, la Iglesia Episcopal siempre tuvo como su líder al obispo más antiguo en su cargo.

Hasta 1925, el cargo fue ocupado automáticamente por el obispo más antiguo de la Cámara, teniendo en cuenta su fecha de consagración. Desde entonces la Iglesia comenzó a elegir a su Obispo Presidente, escogiendo al Revmo. John Gardner Murray como su 16th Obispo Presidente.

El próximo verano, en Columbus, Ohio, la Iglesia elegirá su 26th Obispo Presidente por un término de nueve años.

De acuerdo con los cánones, además de ser el portavoz principal de toda la Iglesia Episcopal, el cargo de Obispo Presidente incluye la responsabilidad de ser el "administrador general" y "pastor principal" de la Iglesia. Este cargo impone grandes demandas y responsabilidades equivalentes a las que ejerce el principal jefe ejecutivo (CEO) de una gran empresa. En realidad, la primera vez que se usó el término "Chief Operating Officer" (Director general ejecutivo o Gerente General Ejecutivo) apareció en una enmienda a la Constitución, aprobada finalmente en la Convención de 1919 en Denver, Colorado, que estableciendo la elección del Obispo Presidente.

De acuerdo con el Dr. Don Armentrout, profesor de historia de la iglesia y deán del Seminario Teológico de Sewanee, Tennessee, en aquella época había tres perspectivas sobre el papel que debería desempeñar el Obispo Presidente. Dos de estas opiniones expresaban el deseo que el Obispo Presidente debía ser el "chief operating officer" de la Iglesia; sin embargo, ninguna de estas tres opiniones hizo referencia al aspecto de "pastor principal" que más tarde sería fundamental en la descripción de las tareas del Obispo Presidente.

Armentout dijo que "esta nueva forma de contemplar a la iglesia ponía mayor énfasis en las tareas administrativas y ejecutivas que deberían desempeñarse con el fin de lograr un sistema eclesiástico más eficiente."

Las enmiendas de 1919 al Título I, Canon 4, establecieron que el Consejo Ejecutivo "cuya tarea consistirá en ejecutar el programa y las políticas adoptadas por la Convención General. El Consejo Ejecutivo tendrá a su cargo la coordinación, desarrollo e implementación del ministerio y la misión de la Iglesia."

Las enmiendas a la Constitución sobre las responsabilidades del Obispo Presidente y a los cánones sobre el papel del Consejo Ejecutivo generaron grandes cambios en la forma en que se elegían los líderes de la Iglesia. Pero no se aclaró la forma en que el Obispo Presidente tomaría a su cargo las responsabilidad de ejercer un ministerio para toda la iglesia y, al mismo tiempo, continuar siendo un obispo diocesano, que hasta entonces era una cuestión que los líderes de la iglesia estaban tratando de resolver.


En las actas de la Convención General de 1940, se indica que ambas cámaras adoptaron una recomendación del Obispo Henry St. George Tucker, elegido en 1937 como Obispo Presidente, sugiriendo que la Catedral Nacional de Washington debería ser el lugar adecuado para instalar al Obispo Presidente. El Obispo Tucker fue así instalado en 1941.

Tres años más tarde se hizo un cambio radical: el próximo Obispo Presidente estaría obligado a renunciar a su jurisdicción anterior dentro de los seis meses de asumir su nuevo cargo. Para sentar precedente, en 1944 el Obispo Tucker renunció voluntariamente a su cargo de Obispo de Virginia.

En 1967 la Convención General adoptó recomendaciones de la Comisión de Responsabilidad Mutua sobre el cargo de Obispo Presidente (el primer cambio desde 1922) y por primera vez usó el término de "pastor principal" para describir las responsabilidades teológicas del cargo. Poniendo énfasis nuevamente sobre las responsabilidades pastorales del cargo, los cambios también dieron al Obispo Presidente el derecho y el deber de hacer una visita pastoral a cada diócesis durante su mandato.

Todavía para la Convención de 1997 existían confusiones sobre la jurisdicción administrativa del Obispo Presidente: ¿los funcionarios del Centro Episcopal en la ciudad de Nueva York trabajaban para el Obispo Presidente o para el Consejo Ejecutivo?

"La Convención General de 1997 dejó en claro que el personal trabajaba para el Obispo Presidente", dijo el Canónigo Carl Gerdau, canónigo del actual Obispo Presidente, Frank T. Griswold, y agregó que "la Convención lo hizo estableciendo que un director general (administrativo) sería nombrado por el Obispo Presidente y confirmado por el Consejo Ejecutivo."