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Reflexiones del Obispo Presidente sobre reuniones en Camp Allen y Kigali

9/28/2006
[Episcopal News Service]  El Obispo Presidente Frank Griswold escribió a los demás obispos de la Iglesia Episcopal compartiendo sus reflexiones sobre las recientes reuniones de obispos en Camp Allen, Texas y de líderes anglicanos del Sur Global. A continuación se encuentra el texto completo de la declaración del Obispo Primado:

Estimadas hermanas y hermanos:

En los últimos días hemos recibido una carta enviada por los obispos invitados por el Rvmo. Don Kimberly a participar en una reunión en Camp Allen, Texas. También ustedes habrán visto un comunicado sin firmas enviado por un grupo de primados y otras personas que participaron en la reunión en Kigali, Ruanda. Quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones sobre estas dos reuniones.

En relación con la reunión en Texas, la información enviada antes y después de esta reunión sugería que el Arzobispo de Cantórbery estaba involucrado. Es importante que ustedes sepan que la reunión en Texas de ninguna forma fue hecha a pedido del Arzobispo ni fue organizada contando con su colaboración. Los dos obispos de la Iglesia de Inglaterra no asistieron como delegados del Arzobispo ni tampoco estaban autorizados a hablar en su nombre excepto el comunicar que "los obispos reunidos son obispos que forman parte de la iglesia católica en la Comunión Anglicana". El Arzobispo siempre ha favorecido el intercambio de ideas, tal como yo lo he hecho. Por lo tanto, yo puedo apreciar la preocupación por la fidelidad de la iglesia que tienen los que asistieron a la reunión en Texas. Al mismo tiempo, este respaldo no implica necesariamente la afirmación o el acuerdo con los puntos de vista expresados durante la reunión.

Además, quiero hacer notar que dentro de nuestra Cámara existen diferentes puntos de vista sostenidos por personas con una fe incuestionable y que desean ser fieles a la mente y la misión de Cristo. Por lo tanto, durante estos últimos nueve años he podido notar cuánto se obstaculiza nuestra comunidad cuando nos dividimos firmando o dejando de firmar declaraciones. Como hemos aprendido, ciertas declaraciones fácilmente pueden ocultar algunas sutiles dimensiones de acuerdo o desacuerdo, y es precisamente en estas áreas donde nosotros podemos interactuar más íntimamente entre unos y otros. A pesar de lo mucho que somos consolados por quienes comparten nuestro punto de vista es importante destacar que, sin importar el punto de vista que se tenga, la verdad en su total plenitud no puede ser contenida en una sola perspectiva.

Es lógico esperar que en una iglesia donde hay personas que tienen diferentes perspectivas teológicas ocurra que algunos sientan que no se logró todo lo posible en responder al Informe de Windsor, mientras que otros piensan que se ha ido demasiado lejos. Como iglesia estamos haciendo todo lo posible para ser fieles al proceso de Windsor y me agrada notar que, en la mayoría de los casos, nos hemos comportado como hermanos y hermanas en Cristo.

La carta de Texas dice que entre los firmantes hubo un claro sentir de que "la Convención General de 2006 no respondió adecuadamente a los pedidos hechos por la Comunión Anglicana a la Iglesia Episcopal por medio del Informe de Windsor y por los primados reunidos en Dromantine, Irlanda. Y agrega que este punto de vista es "consecuente con la carta escrita a los Primados por el Arzobispo de Cantórbery en el Día de la Santa Cruz". Dada la cautelosa y medida forma en que se expresó el Arzobispo, creo que es importante repetir lo que su carta dijo en realidad: "Está claro que la Iglesia Episcopal ha tomado seriamente las recomendaciones del Informe de Windsor; pero las resoluciones de la Convención General todavía representa lo que podría calificarse como una respuesta mixta a los pedidos de Dromantine. El grupo asesor ha dedicado mucho tiempo a considerar meticulosamente estas resoluciones y siente que si bien algunos de los pedidos han sido satisfechos plenamente todavía quedan algunos que no lo han sido".

Además, quiero hacer notar que el Arzobispo Robin Eames, Presidente de la Comisión de Lambeth que produjo el Informe de Windsor, en la Introducción del mismo dice que "Este Informe no es una sentencia. Es parte de un proceso. Es parte de una peregrinación a la curación y la reconciliación". Por lo tanto, creo que el "Proceso de Windsor" es una proceso de desarrollo gradual que en lugar de una ciega obediencia, demanda de todos paciencia, comprensión mutua y un espíritu generoso.

También es necesario aclarar que la evaluación de las respuestas de la Iglesia Episcopal al proceso de Windsor no es la responsabilidad de grupos de personas dentro de la Comunión Anglicana que se han seleccionado por si mismas. En la reunión de abril de 2006 el Comité Permanente Conjunto de los Primados y el Consejo Consultivo Anglicano formó un grupo de trabajo con miembros de diferentes partes de la Comunión para considerar los actos y las decisiones de nuestra Convención General. El grupo informará al Comité Permanente Conjunto y a la reunión de los Primados en febrero próximo. El Arzobispo repetidamente ha destacado la necesidad de permitir que el proceso se cumpla.

La Resolución A165 de la Convención General afirmó nuestro compromiso con el proceso de Windsor. Desde una perspectiva personal, ser fieles al proceso de Windsor y al proceso del Convenio que forma parte integral del mismo demanda paciencia y rechaza aquellas acciones que pueden llegar a descartar su desarrollo normal. Yo creo que algunas partes del comunicado de Kigali que objetan algunos de los actos de la Iglesia Episcopal antes de escucharse del grupo asesor y antes que el Convenio haya podido ser elaborado no son consecuentes con el proceso de Windsor como tampoco lo son las continuas incursiones de obispos de otras provincias en nuestras diócesis. Todos tenemos necesidad de tener paciencia, respeto mutuo y contar con nuestras estructuras provinciales.

El comunicado de Kigali recomienda que se establezca una estructura eclesiástica dentro de nuestra provincia. Esta sugerencia cuestiona seriamente la naturaleza de la iglesia, su ordenamiento y su supervisión. Además, creo que esta división abriría la puerta a múltiples divisiones en otras provincias de la Comunión y sumiría en el caos toda clase de tarea misionera coherente. Esta recomendación aparenta ser un esfuerzo para prevenir el desarrollo del proceso de Windsor creando una nueva realidad y haciendo que la restauración y la reconciliación, que son las metas establecidas por el proceso de Windsor, sean mucho más difíciles de lograr.

A pesar de esto, yo se muy bien que hay algunos dentro de nuestra Iglesia Episcopal que están trabajando con ese fin. Unos lo hacen a veces en forma menos encubiertas que otros, y estos esfuerzos comenzaron aun antes de la Conferencia de Lambeth de 1998. Recientemente, la organización "Anglican Communion Institute", basada en Colorado, publicó en su sitio Web un documento delineando una estrategia dividida en cuatro partes para formar un "cuerpo constitutivo" en los Estados Unidos que participaría en la elaboración de un Convenio Anglicano. Aunque la reunión de Texas incorporó consultores que era parte del "Anglican Communion Institute", yo se que sus metas no son compartidas por todos los obispos que firmaron la carta.

El comunicado de Kigali cuestiona la capacidad de la Obispa Jefferts Schori para representar a todas nuestras diócesis. La tarea de los Primados es testificar en la forma más completa posible sobre la vida y las complejidades de sus propias provincias. Yo he tratado de presentar en las reuniones de los primados la amplia gama de opiniones que hay en nuestra iglesia y las consecuentes tensiones que esto representa. Yo estoy bien seguro que Katharine hará lo mismo. Por otra parte, las voces de las diócesis que el comunicado de Kigali indica que no pudieran llegar a ser escuchadas parecen tener buena representación entre los mismos primados.

Estoy completamente de acuerdo con el comunicado de Kigali indicando que los problemas que nuestras estructuras anglicanas deben enfrentar pueden distraernos de la obra del Evangelio. Me agrada saber que una buena parte del tiempo de la reunión en Kigali estuvo dedicado a temas tales como la erradicación de la pobreza, VIH/SIDA, la pacificación y la evangelización. Aprovecho aquí para hacer notar el compromiso que tiene nuestra Iglesia con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y ruego que nuestras preocupaciones comunes sobre estos temas nos permitan trabajar juntos para la restauración y la reconciliación del mundo y, por lo tanto, así encontremos la fuente de la restauración y reconciliación en nuestra Comunión.

Quiero finalizar estas reflexiones con una cita de Evelyn Underhill, una gran guía espiritual anglicana y maestra de oración: La venida del Reino es perpetua. Vez tras vez, la frescura, la novedad y el poder que viene de más allá del mundo se manifiesta es situaciones inesperadas y creando cambios inesperados. Quienes hoy se aferran a la tradición y temen cualquier novedad en las relaciones de Dios con el mundo niegan la actividad creadora del Espíritu Santo y olvidan que aquello que hoy se considera tradición, anteriormente fue una innovación; que el cristiano verdadero es siempre revolucionario, pertenece a una nueva raza y ha recibido un nuevo nombre y una nueva canción.

Que verdaderamente seamos guiados por la actividad creativa del Espíritu Santo durante estas jornadas tan desafiantes y que en la plenitud del tiempo nuestras diferentes divisiones encuentren su reconciliación en Aquel en quien todas las cosas han sido reconciliadas, haciendo que nosotros también, en unidad de mente y corazón, cantemos una nueva canción.

Fielmente en Cristo,

Frank