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Todos en Todas Partes: Jesús se encuentra en la misión, no en el activismo comunitario

[Episcopal News Service] A fines de 2007, el Rdo. Zach Drennen, que trabajaba en ese momento como maestro y capellán en una escuela de Pittsburg, Pensilvania, decidió tomarse un sabático autofinanciado de tres meses.

Pero en lugar de irse de excursión por la Senda de los Apalaches o a escalar el monte Kilimanjaro, Drennen, a quien ordenaron sacerdote episcopal en 2002, decidió pasar algún tiempo con William "Gerry" y Nancy Hardison, que han sido misioneros durante mucho tiempo en Maseno, Kenia, donde dirigen el Hospital Misión de Maseno y el Seminario Teológico de San Felipe [St. Philip's Theological Seminary].

Él trabajó de voluntario en el hospital y enseñó en el seminario, donde conoció al obispo anglicano Zakayo Iteba Epusi, de la Diócesis de Katakwa. Fue a través de esa relación que, un año más tarde, en el otoño de 2008, Drennen, ya para entonces misionero nombrado por la Iglesia Episcopal, se encontraba en Amagoro, un pueblo del oeste de Kenia próximo a la frontera de Uganda, para dirigir el Proyecto de Educación Elewana, una organización no gubernamental afincada en la diócesis que ofrece becas a estudiantes y crea modernos laboratorios de computación en las escuelas del occidente de Kenia. El proyecto también conecta a escuelas kenianas y estadounidenses en asociaciones interactivas semejantes a las relaciones de compañerismo que se establecen entre parroquias, incluidos los viajes misioneros organizados.

"Ya va en cuatro años … nunca había tenido un trabajo tan largo como éste. Parece que me queda tan bien como un zapato viejo", dijo. "Me siento muy, muy llamado a [hacer] esto".

Drennen fue una de las 300 y tantas personas que, provenientes de 63 diócesis y una docena de países, se reunieron del 13 al 16 de octubre en el centro de la Asociación de Jóvenes Cristianos (YMCA) de las montañas Rocosas en Estes Park, Colorado, para participar en el evento Todos en Todas Partes 2011, una conferencia de misioneros y compañeros en misión nacionales y extranjeros de la Iglesia Episcopal y la Comunión Anglicana.

A lo largo de la conferencia se desarrolló un tema sobre el modo de abordar la misión desde un ángulo diferente; no como "dadores" a "receptores", sino como la búsqueda de entablar relaciones y conexiones con otros que conduzcan a una mejor comprensión de uno mismo en relación con Dios.

"[La misión] consiste en crear relaciones… a través de las relaciones, cada uno de nosotros puede llegar a ser más de aquello para lo que Dios nos creó. La misión es un ministerio potenciador…oyes decir constantemente 'deja brillar tu luz'. Juntas, nuestras luces brillarán más", dijo Drennen.

"Es realmente vigorizante y confirmador estar cerca de personas dinamizadas por la misión; la misión constituye una parte tan pequeña de la Iglesia que puede resultar aislante", y agregó que la conferencia era un magnífico lugar para la interconexión. "La misión sobrevive al lograr que las personas vengan y visiten".

Además de las oportunidades de confraternizar y de interconectarse, la conferencia de cuatro días brindó la ocasión para aprender sobre diversos temas que iban desde el desarrollo agrícola hasta la recaudación de fondos para la misión; y los principales oradores ofrecieron sus criterios sobre la misión y su cambiante papel en la vida de la Iglesia.

"La misión es quienes somos y lo que somos como cristianos", dijo Mónica Vega en una sesión plenaria del 15 de octubre. "La misión es lo que define a la Iglesia… no la Iglesia la que define la misión… Tendemos a crear relaciones en torno a momentos brillantes, pero realmente no es en la luz donde necesitamos al otro, sino en la sombra: es en la sombra donde nos reconocemos los unos a los otros"

Vega, nacida en Argentina, es misionera nombrada por la Iglesia y asignada al Proyecto Isibindi, que ayuda a niños huérfanos que viven en familias afectadas por el VIH/SIDA y adiestra a cuidadores infantiles para que atiendan a los niños en sus hogares, en la Diócesis de Grahamstown de la Iglesia Anglicana de África del Sur. Ella compartió la historia de un rico abogado al que llamó "Tom" y que había llegado a hacerse lo suficientemente vulnerable para verse a sí mismo en otra persona.

Estando en un viaje misionero, Tom —completamente fuera de su elemento, sintiéndose incómodo y dependiendo de un intérprete para comunicarse— visitó una casa en la que una pareja cuidaba a su nieto, cuya madre, hija de ellos, había muerto siendo el niño pequeño. Cuando Tom llegó, la abuela sacó una caja de recuerdos y comenzó a compartir con él algunos de ellos asociados a la vida de su hija. Entre tanto, el muchacho salió y fue a sentarse debajo de un árbol cercano. Resultó que Tom también había perdido a su madre siendo niño, y fue en los ojos del niño sentado debajo del árbol —ojos en los cuales Tom podía ver el duelo de éste por su madre— que Tom también se reconoció a sí mismo.

Con mucha frecuencia, dijo Vega, las personas emprenden viajes de misión con grandes planes de edificar o remodelar algo, y llegan con las manos llenas de cosas que dar y dispuestos a trabajar, pero en los planes y en la ocupación de conseguir qué hacer suele perderse el verdadero propósito de la misión.

"La misión no se trata de algo que uno planea, se trata de un movimiento de ir y ver… Abandona tu zona de comodidad y tu seguridad, y abandona lo idea que tienes de la misión", añadió. "Las manos son para curar… ve con tus manos abiertas para recibir. Si las tienes llenas de cosas no podrás tocar al otro".

El 14 de octubre, durante una recepción auspiciada por Ayuda y Desarrollo Episcopales, el obispo Stacy Sauls, jefe de operaciones de la Iglesia, habló sobre la diferencia entre el trabajo comunitario de la Iglesia y la misión, y compartió una anécdota personal respecto a "encontrar a Dios en el otro" de la época en que él era sacerdote en la iglesia episcopal de San Bartolomé [St. Bartholomew's Episcopal Church] en Atlanta, Georgia. La iglesia, dijo, tenía fama por su trabajo comunitario y su labor en pro de la justicia social, pero los domingos estaban reservados para el culto.

Luego, un domingo después de un oficio, un hombre que no tenía donde vivir se presentó a la puerta y le preguntó al ujier si podía ver al "pastor". El ujier le transmitió la petición a Sauls, quien —con una determinación tomada, indiferente a la petición del hombre, a la que él diría "¡no!"— se demoró todo el tiempo que le fue posible antes de acercarse al tipo sin hogar. Cuando al fin le pregunto "¿en qué puedo servirte?" El hombre simplemente le dijo: "ora por Hobie".

A lo cual Sauls le contestó: "¿Quién es Hobie?"

"Mientras él se palmeaba el pecho, él mío ya estaba quebrantado y abierto", dijo Sauls, añadiendo que ellos oraron juntos por un rato, hasta que lo llamaron para ocuparse de otro "importante" asunto parroquial.

Cuando regresé, Hobie se había ido, como si nunca hubiera esta allí, pero haciendo resaltar la lección: "Las personas son más importante que los planes y la misión es más importante que el trabajo comunitario. Uno puede hacer un montón de trabajo comunitario, pero la misión consiste en encontrar a Jesús", puntualizó.

A través del trabajo comunitario —comedores y despensas de beneficencia, albergues para desamparados, viajes de misión— la iglesia le brinda a sus miembros la oportunidad de encontrarse con otros y, a través de ellos, encontrar a Jesús, agregó Sauls.

El 16 de octubre, durante la Eucaristía de clausura, Sauls predicó un sermón al que tituló: "Encontrar a Jesús en la misión".

La conferencia, que terminó con una animada Eucaristía —que incluyó un preludio y un postludio de la Kutandara Marimba Experience, una banda de Boulder, Colorado, que fusiona tradiciones musicales africanas con música latina, jazz, góspel, música clásica e influencias populares del mundo entero— envió de vuelta a muchos de los asistentes con renovada energía.

"Es muy estimulante y vivificador estar con personas que se sienten tan entusiasmadas con la misión", dijo Robin Denney, que pasó dos años y medio como misionera designada en Sudán del Sur, donde enseñó cursos de teología y adiestró a clérigos y laicos en desarrollo agrícola.

Al regresar a Estados Unidos, Denney volvió a la Diócesis de El Camino Real, su diócesis madre, donde se dedica a levantar una iglesia "emergente" bilingüe en González, California (Durante la conferencia, dirigió un taller de una hora de duración basado en un currículo de su autoría).

En lo adelante, ella ve, según dijo "a la misión tornándose hacia las relaciones sanas y a ser un reino, en lugar de su enfoque más antiguo y paternalista".

Mi esperanza, agregó "es que salgamos y cambiemos radicalmente las cosas".

In English

-- Lynette Wilson es editora y reportera de Episcopal News Service. Traducido por Vicente Echerri

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