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El Consejo Ejecutivo presentará una resolución a la Convención General en la que dice que la Iglesia es 'incapaz de adoptar el Pacto Anglicano'

La Decisión queda en manos de la Convención en 2012

[Episcopal News Service] El Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal presentará una resolución a la Convención General el próximo año en la que se declararía que la Iglesia "es incapaz de adoptar el Pacto Anglicano en su forma actual".

La resolución afirma también que la Iglesia "renovará su compromiso a dialogar con las diferentes provincias cuando adopte innovaciones que puedan verse como amenazas a la unidad de la Comunión" y se compromete a "la continua participación en los más amplios consejos de la Comunión Anglicana" y a dialogar "con nuestros hermanos y hermanas de otras provincias para profundizar el entendimiento y garantizar la duradera integridad de la Comunión Anglicana".

La 77ª reunión de la Convención General, que sesionará del 5 al 12 de julio de 2012, decidirá si aprueba, enmienda y aprueba, o rechaza la resolución. La Convención es "el único organismo que puede actuar en nombre de toda la Iglesia en este asunto", dijo la Obispa Primada, Katharine Jefferts Schori, durante una conferencia de prensa que siguió a la reunión [del Consejo Ejecutivo].

La decisión unánime de someter la resolución a la Convención se tomó el 24 de octubre, la última jornada de la reunión de cuatro días que se celebró en esta ciudad.

Un equipo de trabajo sobre el pacto, compuesto de seis miembros del Consejo, basó su recomendación en un informe que puede consultarse en inglés aquí y en español aquí.

Jefferts Schori dijo que la resolución propuesta  "hizo todo lo posible y cuidó mucho de recordarles a los episcopales y a los demás anglicanos que nos mantenemos en solidaridad, creando compañerismos misionales, a través de la Comunión, y que ése es el modo en que entendemos nuestra relación: que nos sentimos vinculados a nuestros hermanos y hermanas a través de la Comunión y que seguiremos respetando ese [vínculo]".

Inmediatamente después de la decisión del Consejo sobre el pacto, sus miembros aprobaron el presupuesto de la Iglesia Episcopal para el 2012 que incluye $1.178.066 para apoyar la obra misionera en la Comunión Anglicana y ayudar a sostener el trabajo administrativo de la Comunión.

Jefferts Schori hizo notar que las razones dadas en el informe para no poder adoptar el pacto en su forma actual tienen que ver con la Constitución y Cánones de la Iglesia Episcopal. El informe del equipo de trabajo advertía que la Comisión Permanente sobre Constitución y Cánones ha dicho que adoptar la versión actual "significaría alterar nuestra interpretación de lo que ahora significa ser una provincia autónoma".

La obispa primada dijo que al equipo de trabajo también le interesaba "que todas las personas de esta Iglesia pudieran incluirse en la vida de la Iglesia".

Bonnie Anderson, la presidenta de la Cámara de Diputados, sugirió, durante sus palabras de clausura al Consejo, que la Comunión podría unirse mejor mediante un compromiso con las Cinco Marcas de la Misión, elaboradas por el Consejo Consultivo Anglicano (CCA) entre 1984 y 1990, y el Pacto para la Comunión en Misión basado en esas "marcas" y formulado en 2005 por la Comisión Permanente Interanglicana de Misión y Evangelismo que contó con el respaldo del CCA. A instancias de Anderson, la Convención General en 2009 pidió que el presupuesto de la Iglesia del 2013 al 2015 se centrara en las Cinco Marcas de la Misión.

"Comparto con todos ustedes un profundo compromiso con nuestras hermanas y hermanos de la Comunión Anglicana y con la misión que nos une", dijo Anderson al Consejo. "Creo que las Cinco Marcas de la Misión son el pacto que sostendrá y fortalecerá nuestra Comunión, y estoy ansiosa de continuar el diálogo que nos hemos prometido a nosotros mismos y en el cual muchos de nosotros participamos activamente".

Según el informe, las razones del equipo de trabajo a favor de la resolución parten del hecho de que la Iglesia Episcopal cree que "cuando la Iglesia es fiel, la unidad de la Iglesia es reflejo de la unidad que se encuentra en Dios, divinamente ordenada y visible en la tierra".

La Iglesia Episcopal procura ser fiel a esa unidad, sigue diciendo el informe, "respetando la diversidad de ministerios de la Iglesia Episcopal en múltiples formas: nuestra tradición de facultar a todos los órdenes del ministerio en [el ejercicio d]el gobierno; nuestra identificación de la interpretación de la Escritura como el quehacer de todas las comunidades cristianas y nuestra atención a la obra del Espíritu en nuevas interpretaciones de cómo somos llamados a ser en comunidad y en relaciones".

La unidad de la Iglesia "se expresa mejor en nuestros empeños de ser una Iglesia que acoge plenamente a los que no siempre han sido bienvenidos", dice el informe.

"Esta interpretación de quiénes somos como Iglesia no le permite al Consejo Ejecutivo apoyar ningún pacto que pudiera poner en peligro esta vocación", agrega el informe del equipo de trabajo.

"El pacto ignora constantemente la importancia del papel del laicado y de su plena expresión de ministerio en todas las esferas de la vida de la Iglesia", dice el informe.

Los miembros del equipo de trabajo incluían a personas de la Iglesia que sostenían opiniones "diametralmente opuestas" respecto al pacto, así como personas que se encontraban en el centro de esa gama de opiniones, dijo Rosalie Ballentine, presidenta del comité sobre misión mundial y del equipo de trabajo del Consejo, al hablar el 24 de octubre ante este organismo.

"Hemos contemplado esto más como un proceso de discernimiento, no sólo como la cuestión de si "debemos adoptar un pacto", sino, tomando en cuenta también quiénes somos como Iglesia Episcopal, lo que significa vivir a la altura de nuestro pacto bautismal, lo que significa vivir en comunidad, lo que significa ser parte de la Comunión Anglicana", afirmó Ballentine.

Ella dijo que el equipo de trabajo usó deliberadamente la expresión "incapaz de adoptarse en su forma actual", en lugar de sugerir que la Convención "rechazaba" el pacto o "se abstenía" de adoptarlo.

"Aún tenemos la esperanza en nuestras continuas relaciones, nuestras continuas conversaciones, nuestros continuos esfuerzos de vivir en comunidad y de progresar como parte de la Comunión Anglicana", agregó ella.

El Pacto Anglicano se propuso por primera vez en el Informe Windsor en 2004 como un medio en que la Comunión y sus 38 provincias autónomas podrían conservar la unidad pese a las diferencias, especialmente en lo tocante a la interpretación bíblica y a la sexualidad humana. El Informe se produjo a raíz de la elección en 2003 de Gene Robinson, sacerdote abiertamente homosexual, como obispo de Nuevo Hampshire, un acontecimiento que llevó a algunas provincias a declarar rota o afectada la comunión con la Iglesia Episcopal.

Algunos episcopales y anglicanos, incluido el Consejo Ejecutivo, han mostrado su preocupación respecto al pacto, en particular con su sección 4, que esboza un método de resolver las disputas en el seno de la Comunión.

La Convención General de 2009 solicitaba, mediante la Resolución D020, que las diócesis de la Iglesia estudiaran el pacto propuesto e informaran al Consejo Ejecutivo, y que el Consejo le informara a la Convención con la propuesta de una legislación. El Consejo creó el equipo de trabajo para que éste lo ayudara a cumplir con los requisitos de la D020.

En septiembre de 2010, el equipo de trabajo le pidió a las diócesis que estudiaran el texto final del pacto y que se pronunciaran [al respecto] para la Pascua de 2011. El grupo dijo en su informe que la "gran mayoría" de los que respondieron no estaban a favor de adoptar el pacto en su totalidad.

El equipo de trabajo recomendó también a la Convención "un nuevo estudio de los fundamentos y límites de nuestra política y gobierno en la medida en que buscamos profundizar nuestro compromiso con la Comunión y preparar al liderazgo de la Iglesia" y a documentar los cambios en la Constitución y Cánones que serían necesarios para adoptar el pacto, así como analizar "cómo esos cambios pueden alterar nuestra identidad desde una perspectiva teológica, filosófica y política".

Antes del actual equipo de trabajo, un comité del Consejo, también presidido por Ballentine, revisó y respondió entre 2007 y 2009, las primeros tres anteproyectos del Pacto Anglicano. La respuesta al primer anteproyecto se puede ver aquí. La respuesta al segundo anteproyecto se encuentra aquí.

La respuesta del Consejo en octubre de 2009, el llamado anteproyecto Ridley Cambridge puede verse aquí. En ese tiempo, un pequeño grupo nombrado por el arzobispo de Cantórbery Rowan Williams estuvo evaluando si la cuarta sección del anteproyecto precisaba una elaboración ulterior. En diciembre de 2009, se dio a conocer la versión final de la sección y el pacto se sometió oficialmente a la consideración y adopción de las provincias de la Comunión.

Lee Crawford, miembro del Consejo, que participó en ambos grupos, dijo el 24 de octubre en el Consejo que los últimos seis años han sido "una larga, larga trayectoria de leer, escuchar y orar".

"Rogamos que, dese ahora hasta la Convención General, prosiga el mismo debate devoto y cordial", agregó.

Algunas provincias de la Comunión Anglicana han adoptado el pacto o están en el proceso de considerarlo. Aquí puede encontrarse una tabla sobre las reacciones de las distintas provincias.

El Consejo Ejecutivo lleva a cabo los programas y políticas adoptados por la Convención General, según el Canon 1.4 (a)(a). El Consejo está compuesto de 38 miembros, 20 de los cuales (cuatro obispos, cuatro presbíteros o diáconos y 12 laicos) son elegidos por la Convención General y 18 ( un clérigo y un laico por cada provincia) son elegidos por los sínodos provinciales por períodos de seis años. A estos se suman el(la) obispo/a primado/a y el(la) presidente/a de la Cámara de Diputados.

In English

-- La Rda. Mary Frances Schjonberg es editora y reportera de Episcopal News Service. Traducido por Vicente Echerri.

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