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Nociones nuevas de un antiguo rito: los episcopales recobran el ministerio de la sanación

[Episcopal News Service] Aunque Jesús mandó a sus seguidores a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos (Lucas 9:2), el Rdo. Nigel Mumford se pregunta si la Iglesia Episcopal sólo ha logrado cumplir con la mitad.

"La Iglesia ha hecho una gran labor predicando el reino, pero no muy buena respecto a sanar a los enfermos. Eso es el 50 por ciento de lo que el Señor nos dijo que hiciéramos", afirmó Mumford, de 57 años, que es el director del ministerio de sanación en el Centro Espiritual de Cristo Rey en Greenwich, Nueva York. "¿Por qué no lo hacemos?".

La oración de sanación es una poderosa herramienta de evangelización, agregó. "Si simplemente la utilizáramos, la Iglesia crecería. Le infundiríamos nueva vida, en su sentido literal".

Según Mumford, todo lo que cuesta es decir sinceramente cinco palabras que pueden ofrecérsele a todo el mundo, en cualquier parte, en todo momento y con tanta frecuencia como sea posible: "¿cómo puedo orar por ti?"

Lo cual no debe confundirse con los "teleevangelistas, que le han dado mala fama al ministerio de la sanación", agregó.

Darle una manotada a alguien en la cabeza y decirle que está sanado en el nombre de Jesús, asusta a la mayoría de los episcopales, por no decir más", dijo él en una entrevista telefónica reciente. "Eso no es en absoluto lo que hacemos. Lo que hacemos es muy discreto y amable".

Pero los episcopales están recobrando el antiguo rito bajo nuevas formas. Luego de 20 años de practicar el ministerio de la sanación, Mumford percibe un "cambio de actitud. Ahora las personas vienen en busca de oración porque acaban de diagnosticarlos. Antes acudían como último recurso".

Como director ejecutivo del Ministerio Episcopal de la Sanación, con sede en Cincinnati, Hawley Todd brinda instrucción y adiestramiento a congregaciones que se dedican al ministerio de la sanación.

"Acabo de terminar de hablar por teléfono con un sacerdote en el sur de Estados Unidos que es nuevo en su congregación, y se pregunta cómo implantar allí la oración y el ministerio de la sanación", dijo Todd durante una reciente entrevista telefónica desde su oficina.

El ministerio de la sanación varía a lo largo y ancho del país; lo que resulta efectivo en un lugar podría no funcionar en otro, agregó. "Lo que importa es que este ministerio sea auténtico para la comunidad local".

Un toque de sanación ayuda a vincular la Iglesia y el mundo

En Stillwater, Minnesota, la iglesia de la Ascensión se propone ofrecer el ministerio del toque de sanación durante el culto dominical a partir del 6 de noviembre, según dice el Rdo. Buff Grace, rector de la misma.

"Estamos haciendo algunos cambios en nuestro espacio litúrgico para acomodar e incorporar una oración de sanación y un toque de sanación en la Eucaristía misma", dijo él hace poco en una entrevista telefónica.

"En lugar de enfatizar en la expiación y en la naturaleza sacrificial de la Eucaristía, vemos la Eucaristía más bien como un lugar donde las personas son sanadas y renovadas para toda la semana, para ser el cuerpo de Cristo en el mundo".

El Ministerio Espiritual del Toque de Sanación es una técnica en la cual quienes la practican, valiéndose de una perspectiva judeocristiana, ayudan al proceso de sanación natural del cuerpo al reorientar y reequilibrar sus campos de energía, explicó la Rda. Mary Jo Feely, enfermera diplomada y diácona vocacional que sirve en la iglesia de la Ascensión.

Ella lo ve como un componente del ministerio de salud global de la Iglesia, que también incluye enfermería parroquial y un programa de visitadores pastorales. Es un modo de vincular a la Iglesia con el mundo en el valle del río St. Croix [St. Croix River Valley] de Minnesota.

Es también otra manera de explicar "el relato cristiano de sanación y plenitud y ese shalom del Antiguo Testamento", agregó. "Y [la historia de] lo que vemos que Jesús hace en el Nuevo Testamento, y su mandato a ir y enseñar y predicar y sanar y hacerlo bastante formalmente".

Ella ha presenciado, cada vez con mayor frecuencia, que "las personas desean estar más conectadas con los aspectos espirituales de su propio ser. Tienen la sensación de que les falta algo". Preparar equipos de oración para desempeñar el ministerio del Toque de Sanidad de la parroquia puede parecer, en alguna medida, "contra cultura", pero constituye un intento de abordar el anhelo de todos de dar los primeros pasos para volver a adoptar [esa práctica]".

Mindy Boynton, de 58 años y directora de educación cristiana de la Ascensión, dijo que asistir a las sesiones del toque de sanación le ha proporcionado "una conciencia de Dios, del Espíritu Santo, un espacio sagrado", del cual ella reemerge recuperada y presta para reanudar sus responsabilidades diarias, "liberada de la batahola de mi vida".

"Le aclaramos a la gente que aquí no estamos hablando de curaciones", añadió Feely. "Puede que las personas regresen a sus hogares y sean más amables con sus hijos. O que vayan a trabajar y se enfrenten a situaciones que podrían ser difíciles de manejar. Son capaces de hacerlo porque cuentan con un lugar como éste donde pueden ser revividos y renovados".

El vínculo de la oración con mente, cuerpo y emoción.

El Rdo. Jack Sheffield, sacerdote episcopal, dijo que médicos holísticos de la localidad, como la Dra. Nasha Holt, envían regularmente a sus pacientes al Centro de Sanación de Cristo que él [Sheffield] fundara en San Antonio, Texas, hace siete años.

Holt, que es directora del Instituto de Cefalalgia de Texas, dijo que, además de adecuada cantidad de sueño, ejercicio y buena nutrición, la oración ayuda a cultivar una actitud mental positiva para "crear un ambiente de sanación" para sus pacientes, quienes suelen padecer de migraña, jaqueca histamínica y neuralgia del trigémino.

Las oraciones "teofósticas" [de la luz de Dios] de Sheffield conllevan "darle cabida a Jesús en una situación para hablarles la verdad" a los pacientes, muchos de los cuales han sufrido traumas psicológicos y emocionales, los cuales él cree que pueden manifestarse en enfermedades como los dolores de cabeza.

Holt dijo que las personas a quienes ha remitido al centro le informan "con bastante uniformidad que han experimentado algo que constituye la sanación para ellos. Lo identifican como un encuentro personal con Cristo y eso es siempre sanación" dijo ella en una reciente entrevista desde San Antonio.

Para algunos "realmente acelera el proceso de la sanación", añadió Holt. "Uno puede ver que las personas progresan más rápidamente en [el proceso de] la sanación del cuello cuando no se sienten tensos y no ejercen tanta tensión sobre los músculos del cuello" añadió. "Y obviamente, cuando empiezas a poner en marcha la sanación, eso te afecta [positivamente] todo el cuerpo".

Si alguna vez hubo un tiempo para la oración, es el actual, según Sheffield, que también es el director para Norteamérica de la Orden de San Lucas (OSL).

"Tratamos un montón de ataques de pánico porque la gente ahora mismo está asustada", dijo Sheffield en una reciente entrevista telefónica desde su oficina. "La gente está en verdad afectada. Nunca, desde que tengo memoria, ha habido tanto dolor, tanta fragmentación y desintegración de familias".

La OSL, una organización ecuménica e internacional dedicada a la sanación cristiana, "quiere dedicarse y concentrarse más en eso. No creemos que la Iglesia esté de veras atendiendo a los necesitados hasta que sanemos a nuestro pueblo".

Él está preparando un manual para la creación de centros semejantes, y espera que las congregaciones episcopales también cobrarán mayor conciencia de la oración de sanación. "Por alguna razón la Iglesia institucional ha relegado el ministerio de la sanación a las 9:00 de la mañana de los martes con la asistencia de tres personas, y ése parece ser el estado en que nos encontramos", señaló Sheffield.

"Pero hay una apertura que se produce en esta comunidad" debido al centro. Las personas no tienen que ser perfectas. Pueden admitir que sufren, que se sienten heridas, que ha habido quebrantos en sus vidas. Pueden saber que existe un lugar seguro donde acudir que es del todo confidencial, para descargar la culpa, la vergüenza, el trauma, el abuso, las heridas, las lastimaduras, el pánico".

'Dios nos ama para la salud'

Mumford, ex comando e instructor de  las Fuerzas Anfibias del Reino Unido, ha escrito varios libros sobre la oración, entre ellos el titulado Después del trauma, comienza la batalla [After the Trauma, the Battle Begins], que se publicó en agosto, acerca de la sanación del trastorno del estrés postraumático.

Orador conocido en las misiones y conferencias de sanación, él dice que el temor al rechazo inhibe a los episcopales, y al clero en particular, de abrazar con entusiasmo la oración y a las congregaciones de capacitarse para hacer otro tanto.

"Yo animo a la gente a orar en grupos", añadió Mumford, que se define como un "Lázaro moderno" y quien cuenta que él sobrevivió al virus H1N1 gracias a la oración. "Estoy vivo gracias a la oración colectiva", dijo. "Miles de personas oraron por mí cuando yo estaba enfermo y esa es la razón por la que estoy aquí ofreciendo mis oraciones por otros".

Él dijo que dos interrogantes que suelen surgir durante las charlas de su seminario son un indicio del malentendido y del malestar que suscita la oración de sanación: "¿Qué pasa si oro por alguien y muere? O, si oro por alguien y mejora, ¿qué va a ocurrir después?"

Y su respuesta: "Jesús hizo esto hace 2.000 años, y Dios sigue estando hoy día en la empresa de la sanación. Siempre sucede algo cuando oramos", agrega, haciendo notar que Dios es el sanador y los que oran son apenas un canal. "Creo que todo el mundo se sana. Algunos se curan, y en eso radica el misterio.

Dios nos ama para la salud", agregó. "La visión que tengo es la de poner un alma en tu mano, de poner el alma de la Iglesia en tu mano".

Todd dijo que el ministerio de la sanación a veces se dificulta por ideas equivocadas acerca de la sanación, la cura y los milagros. "Mi concepto de sanación es más amplio que los de algunos. La sanación le permite al individuo llegar a ser la persona que Dios creó".

La oración de sanación "es cualquier forma de oración que busca promover la sanación". Así como no existe ninguna manera idónea de orar, tampoco una manera idónea de llevar a cabo el ministerio de sanación, agregó. En general se trata de un segmento del Ministerio Episcopal de la Salud, que combina la tradición cristiana con atención médica moderna para la promoción de congregaciones saludables.

Sanar no significa necesariamente una cura, añadió Todd. Curar "es un criterio clínico… que se refiere a arreglar un aspecto de quienes somos… Uno puede curarse, sin sanarse; así como puede sanarse sin curarse. Con mucha frecuencia, ambas cosas marchan juntas en el proceso de la plena integración".

Y luego existen los milagros. "Yo, para citar uno, tenía escoliosis y la espalda se me enderezó en un santiamén. Para mí, eso es un milagro", experiencia que él describe en un artículo sobre sanación que escribió  para una publicación de Forward Movement.

Advierte sin embargo que no debe prescindirse de la medicina tradicional para optar por la oración. "Si alguien tiene un problema emocional, le pido que vea a un terapeuta", afirmó. "Si su problema es espiritual, podría recomendarle que viese a un sacerdote o a un director espiritual. Una oración no sustituye al tratamiento médico, sino que se hace en conjunción con él".

Y él objeta en particular el vincular una enfermedad con el pecado o verla de algún modo como castigo de Dios. "Una de las peores cosas que cualquiera puede hacer es dejar a alguien con la idea de que cualquier cosa que le pueda ocurrir es su culpa. La gente no tiene necesidad de culpa ni de vergüenza encima de todo lo demás con lo que tiene que lidiar.

"Toda la teología respecto al origen de la enfermedad, y todas los tipos de problemas de teodicea resultarían más útiles si se articularan mejor".

Es un "supuesto", dice Todd, que todo el trabajo de sanación de una parroquia caiga bajo la dirección y la autoridad del rector, y él con frecuencia le recuerda a las congregaciones "que todos los sacramentos son ritos de sanación. Que cuando ellos [los feligreses] vienen el domingo y participan de la Eucaristía, están participando de uno de los grandes ritos de sanación que se puedan tener. El bautismo es probablemente el mayor de los ritos de sanación".

Barbara Simmons dice que la oración de la Misión Sanadora de la iglesia episcopal de San Bonifacio, Sarasota, en la Diócesis del Suroeste de la Florida, la ha ayudado a sanar en numerosas ocasiones a lo largo de los últimos 30 años.

Ella primero se convirtió en "visitadora" de la misión sanadora después de una caída. "Me fracturé la rabadilla y no parecía que iba a sanar nunca", dijo Simmons, de 79 años, durante una entrevista telefónica desde su casa el 21 de octubre. Durante las sesiones de oración "estaba sentada en uno de esos salvavidas de goma. Una vez que me sané, me indujeron a que fuera y lo colgara de la puerta, lo mismo que uno ve que hacen con las muletas en Lourdes", contó.

Después de eso, se ofreció de voluntaria en la misión, primero en la oficina y finalmente en equipos de oración sanadora de dos personas. "La gente nos pregunta qué hacemos y les decimos que no hacemos nada, el Espíritu Santo es el que hace, el objetivo es estar juntos en la presencia de Dios", dijo Cynthia Guiles, la directora.

Guiles cree que el centro tiene ahora menos visitantes que cuando empezó hace 50 años, porque "ahora es un mundo diferente" y se dispone de otras alternativas. "Si las personas fuesen más receptivas y comprensivas, menos temerosas de resultar vulnerables, verían que éste es un lugar maravilloso para [alcanzar] la paz de Dios".

Para Simmons, la sanación "puede ser un suceso instantáneo, o un proceso". Las visitas al centro la ayudaron cuando tuvo que enfrentarse a un cáncer de mama hace diez años. "Ahora el cáncer ha vuelto", dijo, "anda dando vueltas dentro de mí. Los médicos todavía no han determinado dónde se encuentra".

Independientemente del resultado, ella está confiada de que será sanada. "No prometemos curar a nadie", agregó. "Más de una vez he tenido que ayudar a personas a enfrentarse con el hecho de que no van a curarse en nuestro sentido de esa palabra, que van a morir, y han derivado de ello gran energía y valor".

Entre tanto, ella se concentra en sus sesiones semanales del centro. "A veces percibo un calor definido; es realmente asombroso", dijo ella. "Otras veces tienes la sensación de que hay alguien más en la habitación, contigo y con los voluntarios. Es una de esas cosas inexplicables".

-- La Rda. Pat McCaughan es corresponsal de Episcopal News Service. Está radicada en Los Ángeles. Traducción de Vicente Echerri.

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