The Episcopal Church Welcomes You
» Site Map   » Questions    
Jump To

Email to Friend


Share

Líderes cristianos siguen abogando a favor de la paz israelí-palestina

La Obispa Primada participa de reunión en la Casa Blanca

[Episcopal News Service] Algunos líderes cristianos instan al gobierno de EE.UU. a acrecentar su liderazgo en la resolución del prolongado impasse de las negociaciones de paz entre dirigentes israelíes y palestinos, especialmente a la luz de la reciente acción controvertida de Israel de establecer un nuevo asentamiento en Jerusalén Oriental.

Una alerta de la Red Episcopal de Política Pública (EPPN) fechada el 11 de noviembre llama a los episcopales y a otros activistas religiosos a escribirle al presidente Barack Obama pidiéndole que manifieste su "claro y directo apoyo público a la compartición de Jerusalén como capital tanto de Israel como del futuro Estado palestino".

La alerta de la EPPN, que llega a más de 25.000 suscriptores, reconoce el tradicional apoyo de la Iglesia Episcopal a una solución de dos estados para el conflicto, "que garantizaría la existencia de un Estado de Israel seguro y universalmente reconocido conviviendo junto a un Estado palestino viable y seguro, con Jerusalén como la capital compartida de cada uno".

A principio de esta semana, la Obispa Primada de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, y líderes de otras denominaciones cristianas se reunieron en la Casa Blanca con Dennis Ross, asistente especial de Obama, y con Catherine Powell, directora para los derechos humanos [de la Administración] para conversar acerca de las políticas de EE.UU. hacia el conflicto israelí-palestino y los problemas que enfrentan los cristianos en Tierra Santa.

Los líderes están esencialmente "haciendo un llamado a EE.UU. haga oír su voz de manera más enérgica y ejerza un liderazgo más decisivo sobre estos asuntos", dijo Ellen Massey —subdirectora de Iglesias por la Paz en el Oriente Medio (CMEP), la coalición nacional cristiana que gestionó la reunión— en un correo electrónico que envío a Episcopal News Service. "Creo que la urgencia de la situación en Jerusalén es de las que muchas personas ven con creciente alarma"

Durante la reunión del 8 de noviembre, los líderes religiosos pidieron que Estados Unidos se mostrara más enérgico en su oposición a que se construyan nuevos asentamientos israelíes en Jerusalén Oriental y en Cisjordania, al expresar que dicha acción "amenaza la posibilidad de un futuro Estado palestino viable", según una declaración de la CMEP, que incluye a 24 cuerpos eclesiásticos y organizaciones religiosas nacionales, católicas, ortodoxas y protestantes, la Iglesia Episcopal una de ellas.

Entre otros líderes religiosos presentes en la reunión se encontraban Mark S. Hanson, obispo presidente de la Iglesia Evangélica Luterana en América; Denis James Madden, obispo auxiliar católico romano de Baltimore y presidente electo del Comité de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU.; Neil Irons, secretario ejecutivo del Concilio de Obispos Metodistas; Sara Lisherness, directora de Compasión, Paz y Justicia de la Iglesia Presbiteriana (E.U.A.), y Warren Clark, director ejecutivo de la CMEP.

Los líderes religiosos expresaron su apoyo al plan de paz que Obama presentara en mayo de 2011 en su discurso sobre el conflicto israelí-palestino, en el cual respaldó las fronteras de 1967, con intercambios de tierras, como un punto de partida apropiado para las negociaciones.

Tal como explicaba la alerta de la EPPN, antes de la guerra árabe-israelí de 1967, conocida también como la guerra de los Seis Días, Jerusalén estaba dividida entre Israel y el Reino de Jordania, que ocupaba la Cisjordania y Jerusalén Oriental.

Desde 1967, Israel ha ocupado Jerusalén Oriental y, si bien ha permitido por lo general el acceso universal a los santos lugares, "ha hecho funcionalmente difícil o imposible el ingreso a Jerusalén de los cristianos que viven en Cisjordania.

"Además, Israel ha ido ocupando gradualmente tierra palestina, en Jerusalén Oriental o en sus alrededores, para la construcción de asentamientos israelíes", decía la alerta, haciendo notar que sólo en este otoño se había anunciado la edificación de 5.700 nuevas unidades residenciales.

La rápida construcción de asentamientos israelíes en Jerusalén Oriental o en sus alrededores complica cualquier futuro acuerdo de paz que conlleve el que Israel conviva al lado de un Estado palestino", sigue diciendo la alerta. Obama "no ha llegado a expresar su apoyo, de manera específica, a una Jerusalén compartida, y en consecuencia el gobierno israelí ha sentido poca presión de Estados Unidos para cesar en sus empeños de construcción".

Los líderes de la CMEP dijeron que la construcción de asentamientos israelíes que se planeaba "aislarían aún más las zonas palestinas de Jerusalén y harían que el objetivo declarado de la política estadounidense e israelí —la solución de los dos estados— fuese aun más difícil de lograr… y que no pudiera haber ninguna solución viable de dos estados con Jerusalén como la capital de ambos".

Naciones Unidas, luego de celebrar reuniones separadas el 14 de noviembre con líderes de ambas partes, pidió a israelíes y palestinos que reanudaran conversaciones directas "sin dilación ni precondiciones".

"Las conversaciones de hoy son un seguimiento a reuniones semejantes que tuvieron lugar el mes pasado, en las cuales ambas partes convinieron en presentarse con propuestas globales sobre territorio y seguridad dentro de tres meses", según un comunicado de prensa de la ONU.

La serie de reuniones son parte de una estrategia propuesta en septiembre por el Cuarteto del Oriente Medio —integrado por la ONU, la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos— de reunir nuevamente a ambas partes luego de la ruptura de conversaciones bilaterales en septiembre de 2010 después de que Israel rehusará extender la congelación de 10 meses a la expansión de los asentamientos en el territorio palestino ocupado.

En septiembre pasado, Mahmoud Abbas, el presidente palestino, presentó formalmente una solicitud para que la ONU reconociera como un Estado a los territorios que él preside, al tiempo que líderes políticos y religiosos del mundo advertían que una paz duradera en la región sólo podía lograrse a través de negociaciones [directas] entre Israel y Palestina, y no recurriendo a atajos.

El 11 de noviembre, el Consejo de Seguridad aplazó una decisión sobre la admisión de Palestina como estado miembro [de la ONU], en tanto los palestinos deciden si han de insistir en su solicitud, en vista de la evidencia de que no llegarán a acumular el apoyo necesario para una victoria y que se enfrentan a la reiterada promesa de EE.UU. de vetar el reconocimiento de un estado palestino.

Algunos líderes políticos de EE.UU. han calificado la tentativa palestina de prematura y han amenazado de suspender la ayuda a los palestinos como castigo por su empeño de convertirse en un Estado independiente.

Phoebe W. Griswold, presidenta de los Amigos Americanos de la Diócesis Episcopal de Jerusalén, dijo que esa amenaza es "un severo castigo… Los que más sufren son los menos capaces de hablar por sí mismos".

Griswold acaba de regresar del Oriente Medio donde visitó escuelas, hospitales e instituciones dirigidas por la Diócesis Episcopal de Jerusalén y respaldadas por los Amigos Americanos.

"Los de Jerusalén Oriental y la Cisjordania se encuentran nuevamente reaccionando a la crisis", le dijo ella a ENS.

"Suspender la ayuda sólo le confirma a los que sufren que EE.UU. no es su amigo", agregó.. "Afortunadamente, [en] la Diócesis de Jerusalén trascienden esos mezquinos pensamientos y siguen haciendo lo que pueden para responder a las necesidades humanitarias. Ésta es la cuna de nuestra fe. Los AFEDJ honran eso al apoyar su misión".

In English.

-- Matthew Davies es editor y reportero de Episcopal News Service. Traducido por Vicente Echerri.

Search

Copyright © 2011 Episcopal News Service