The Episcopal Church Welcomes You
» Site Map   » Questions    
Jump To

Email to Friend


Share

Líderes religiosos apoyan de varias formas a los 'indignados' en tanto el Movimiento del 99 Porciento crece y cambia

[Episcopal News Service] Al tiempo que el movimiento mundial contra la injusticia económica que comenzó con Ocupar Wall Street (OWS) en Nueva York, entra en su tercer mes, los participantes y quienes los apoyan en la comunidad religiosa se reagrupan en algunos sitios, luego de que la policía los desalojara de sus campamentos esta semana, mientras los líderes religiosos siguen proporcionando ayuda material y espiritual a las "ocupaciones" en muchas ciudades.

En Nueva York, los manifestantes regresaron el 15 de noviembre al campamento del Parque Zuccotti, aunque sin tiendas ni sacos de dormir, al final de un día que comenzara con una redada al amanecer llevada a cabo por policías antimotines y que terminara con el dictamen de un juez que respaldaba el derecho del municipio a impedir que acamparan en el lugar.

En la zona de la Bahía de California, donde la policía expulsó y arrestó en las primeras horas del 14 de noviembre a los ocupas, entre ellos a 14 líderes religiosos en Ocupar Oakland, se planean manifestaciones en Oakland y la vecina San Francisco para el 19 de noviembre. Algunos estudiantes han restablecido un campamento y han pedido dialogar con funcionarios públicos en la Universidad de California en Berkeley luego de su desalojo el 9 de noviembre. Un campamento de Ocupar San Francisco sigue en pie, pero la policía desmanteló un campamento secundario.

En Chicago, donde a los manifestantes se les exige que se mantengan moviéndose, la iglesia episcopal de La Gracia [Grace Episcopal Church] está brindándoles comida y espacio para dormir a unos 15 líderes por noche.

Y en Boston, los Capellanes de la Protesta mantienen una tienda de fe y espiritualidad para los ocupas de un campamento que se encuentra en el centro de la ciudad.

Los organizadores de OWS han convocado a una Jornada Internacional de Acción No Violenta el 17 de noviembre, el día en que se cumplen dos meses de lo que algunos llaman el Movimiento del 99 Por Ciento —por la consigna de los manifestantes, "Somos el 99 por ciento"— que resalta la desigualdad entre el uno por ciento de los más ricos y el resto de la sociedad estadounidense.

Tal como apareció esbozado en la página web de OWS, los manifestantes de Nueva York iniciarán su marcha "en Liberty Square a las 7 A.M., antes de que comiencen las operaciones de la bolsa, para prepararse a confrontar Wall Street con los testimonios de personas que se encuentran en el frente de la injusticia económica". Seguirían movilizaciones para "ocupar los trenes subterráneos", congregarse en Foley Place de Manhattan y dirigirse en manifestación hacia los puentes de la ciudad.

Las actividades programadas para otros lugares incluyen huelgas estudiantiles en Alemania y España. Desde el 17 de septiembre, el movimiento se ha extendido a más de 2.400 lugares en todo el país y alrededor del mundo.


Diversas reacciones de las iglesias

La reacción de las iglesias al movimiento ha sido diversa

En Inglaterra, la Corporación de la Ciudad de Londres ha reiniciado sus medidas legales para desalojar a los manifestantes de los terrenos que ocupan en torno a la catedral de San Pablo. Al principio, los funcionarios de la catedral respaldaron esas medidas para el desalojo, pero luego de que se produjeran muchas críticas —que provocaron la renuncia de dos importantes clérigos— se convino en suspenderla.

En Canadá, la policía desalojó las ocupaciones de Halifax y London, en Ontario, y tácticas semejantes amenazan a las de Vancouver y Toronto, donde los manifestantes están acampados en el exterior de la catedral anglicana. Douglas A. Stoute, deán de la catedral, dijo recientemente que los ocupas merecen respeto.

El Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal, en su reunión del 23 de octubre, y la diócesis de Long Island, en su convención de la semana pasada, aprobaron resoluciones en apoyo al movimiento.

En Oakland, miembros de varias agrupaciones religiosas mantenían una "Tienda Interreligiosa" en Ocupar Oakland, y formaron un grupo del mismo nombre, dijo la Rda. Rita Nakashima Brock, ministra comisionada de la Iglesia Cristiana de los Discípulos y directora de Voces de Fe para el Bien Común, una organización sin fines de lucro. Con la tienda en el pavimento a la entrada del parque, "nos convertimos en una especie de saludadores para la gente nueva —el nártex de la iglesia, por así decir".

Alrededor de 20 personas se turnan en la tienda que funciona las 24 horas como espacio sagrado. Las actividades varían desde "sesiones de yoga para la liberación" y Eucaristía hasta un "círculo de compasión" que reúne a funcionarios municipales y ocupas para intentar evitar la evacuación, y la celebración de un oficio de recordación por un hombre que resultó muerto frente a la tienda el 10 de noviembre, dijo Brock.

Al principio, la mayoría de los ocupas o bien los ignoraron, "porque ésta es una zona del mundo que no es muy religiosa", o bien tenían "algunos sentimientos justamente hostiles respecto a la participación del clero", porque clérigos que se oponen a Ocupar Oakland habían comparecido anteriormente con el alcalde en una conferencia de prensa, explicó Brock. Esa actitud cambió después de que l4 miembros de la Tienda Interreligiosa se encontraban entre las 32 personas arrestadas en la redada del lunes por la mañana luego de haberse negado a evacuar.

"El ser arrestados tan explícitamente como un grupo religioso, gente respetable… le dio un rostro diferente al movimiento aquí en Oakland", agregó. [Sirvió] también para borrar de la memoria de la gente la imagen de esos clérigos que estaban a favor del alcalde".

A las 9:30 P.M. del 19 de noviembre, ella se propone participar en una manifestación que está ayudando a organizar en San Francisco, en la que se destaca un discurso del autor Cornel West luego de una reunión de la Academia Americana de Religión, a la que pertenece. Se planea también otra manifestación ese día hasta los bancos del centro de la ciudad para terminar en una escuela primaria prevista para la clausura.

En Nueva York, clérigos y laicos de toda la zona han visitado a OWS, y algunos se han incorporado a una coalición interreligiosa para apoyarlos.

Ubicada en la proximidad del campamento, la iglesia episcopal de la Trinidad, ha emitido varias declaraciones desde principios de octubre, la más reciente fue una carta dirigida a la comunidad el 15 de noviembre. En las primeras horas de ese día, luego del desalojo que llevara a cabo la policía en el parque Zuccotti, los agentes del orden arrestaron a algunos manifestantes que entraron en una propiedad de La Trinidad, localizada a más de un kilómetro al norte de la iglesia.

"Hemos sido pastores para nuestros vecinos más recientes", decía en la carta el Rdo. James Cooper. "Hemos hecho valer a su favor nuestra voz como líder de la comunidad. Y hemos garantizado que la parroquia se haya mantenido abierta y hospitalaria para todos… Como muchos manifestantes podrán decirles, Charlotte's Place, nuestro centro vecinal, ha sido un acogedor lugar de reunión además del parque Zuccotti.

Resaltando que 60.000 personas —desde fieles y turistas hasta público que asiste a conciertos y niños de preescolar— pasan por las puertas de la iglesia de La Trinidad todas las semanas, Cooper añadió que "si bien La Trinidad apoya el derecho del movimiento de los ocupas a protestar pacífica y legalmente, y les ofrece ayuda responsable, la parroquia no puede sencillamente volcarse hacia una sola causa. La Trinidad invita a los manifestantes a participar de la vida parroquial, pero no a ocupar la vida parroquial de tal manera que excluya a cualquiera de tener una plena participación en el lugar de fe dinámica y vital que es La Trinidad de Wall Street.

La Trinidad continuará brindándoles [a los ocupas] espacio para reunirse, acceso a los baños durante las horas hábiles y "ayuda práctica y pastoral", pero no albergue por las noches, escribió Cooper.

A algunas personas les gustaría ver a La Trinidad haciendo más.

"La carta", dijo el Rdo. John Merz, "no abordó directamente el hecho de que La Trinidad sí permitió que, en el mismo momento en que tenían lugar conversaciones con la gente de OWS, la policía entrara en su propiedad y desalojara violentamente —y en algunos casos golpeara y pateara— a los que ofrecían resistencia pasiva… [La carta] esencialmente repite en un tono defensivo que uno de los grandes propietarios de terrenos en la ciudad de Nueva York, que también se enorgullece de ser iglesia, quiere que este movimiento global sepa que lo apoyará y que lo seguirá apoyando con el uso ocasional de baños en tres instalaciones específicas que están abiertas a horas muy específicas".

"Creo que la comunidad de la fe debería llamar a La Trinidad a reconsiderar [su posición] y a aliarse con nosotros en encontrar soluciones que ayuden a sostener un movimiento que inspira a personas en todo el mundo", dijo Merz, quien participa activamente en Ocupy Faith NYC [un movimiento que espera galvanizar a la comunidad religiosa de la ciudad de Nueva York a favor de los ocupas] y que le ha dado albergue a manifestantes en su casa de Greenpoint, Brooklyn, donde es el sacerdote encargado de la iglesia episcopal de la Ascensión.

"Entiendo los retos a que me enfrento", dijo él. "No es algo trivial. Todo el mundo tiene compromisos. Pero es realmente un momento para reevaluar".


Un nuevo ministerio de los jóvenes

En Chicago, miembros del movimiento Ocupar han mantenido una continua presencia en el distrito financiero, pero no han "acampado", dijo el Rdo. Ted Curtis, rector de la iglesia de la Gracia. La policía les dijo "que ellos tenían que mantenerse en movimiento".

Cuando la gente empezó a donarle artículos a los manifestantes, Curtis convino en convertirse en "el depósito de suministros" y en proporcionarles sitios para dormir y desayuno. "Tenemos el sótano lleno de botellones de agua y de carteles y de cajas y sacos de dormir y de mantas y alimentos que han donado".

Curtis envió mensajes vía Twitter a nombre de Ocupar Chicago, les dio una llave a dos miembros del "personal" del movimiento que se cercioran que sólo manifestantes legítimos se quedan en la iglesia, y estableció ciertas reglas: las protestas tenían que permanecer no violentas, y no se permitía el consumo de drogas o bebidas alcohólicas. La mayoría de los feligreses han apoyado su decisión, y él recaudó $1.600 de la lista de 160 miembros de la iglesia, comentó.

Alrededor de 15 manifestantes, la mayoría jóvenes, duerme en la iglesia cada noche, dijo Curtis. "Para mí se trata en realidad de un ministerio de los jóvenes".

"Me he quedado realmente impresionado con la madurez, la brillantez y el carácter comprometido de esta gente", afirmó. Él cuenta sus empeños a favor de la teología de Walter Wink, quien dijera que instituciones como los gobiernos y las iglesias, formadas para el bien común, son [instituciones] caídas, pero pueden ser redimidas. "Para mí, ésa es la esencia de lo que estos jóvenes están tratando de decir, que las instituciones de nuestro país son buenas, pero están hechas un desastre y pueden ser reorientadas por el buen rumbo".

En la zona de Boston, Marisa Egerstrom, episcopal que estudia el doctorado en la Escuela de Teología de Harvard, organizó a 10 estudiantes religiosos como capellanes de la protesta para que asistieran al lanzamiento de OWS el 17 de septiembre. Ellos asistieron vistiendo albas, portando una cruz celta de cartón y ofreciendo oraciones y cánticos.

"Enseguida se nos hizo evidente que lo más impactante de lo que hacíamos era cantar", dijo ella. "Cuando cantábamos, se suscitaba una energía completamente diferente, este sentido de unidad y libertad y ese entusiasmo con que la gente respondía, esa increíble mezcla de curiosidad, incredulidad y aprecio. Fue algo profundamente conmovedor para todos nosotros".

De regreso a Massachusetts, cuando Ocupar Boston comenzó a fines de septiembre, los Capellanes de Protesta ayudaron a montar una tienda de fe y espiritualidad. Ellos brindan un espacio para meditar y orar, así como una "asombrosa variedad" de programas, desde estudio bíblico a mensajes terapéuticos, desde oraciones musulmanas a enseñanzas budistas, desde Eucaristía los miércoles a vísperas de la [Iglesia] unitaria los domingos. Miembros adiestrados de una agrupación unitaria ofrecen consejería para traumas.

Los Capellanes de Protesta también alientan empeños semejantes en otros lugares, y ya han aparecido capítulos de la organización en Nueva York, Minnesota y la Zona de la Bahía [de San Francisco] en California.

Para Egerstrom, apoyar al movimiento es vivir a la altura de su fe cristiana. "Esto es profundamente un problema de justicia".

Egerstrom dijo haber experimentado "una profunda sensación de pena" al ver las noticias de la redada en el parque Zuccotti, y que se había quedado pasmada y horrorizada" ante el nivel de violencia con que se había reaccionado contra los ciudadanos en las diferentes intervenciones de la policía contra el movimiento. Agregó que temía que [el campamento de] Boston podría ser el objeto de la próxima redada y que le preocupaba que la gente pudiera tornarse cínica y perder su visión "cansados y frustrados y rabiosos de ser tratados como combatientes enemigos en lugar de ciudadanos que están tratando de hacer un país mejor".

"Parece que el cambio en el nivel en que la gente lo espera nunca ha de producirse sin graves pérdidas y a menudo con bajas", y agregó que esperaba que los líderes espirituales podrían abordar problemas espirituales más profundos de lo que [el movimiento] conlleva y ayudar a mantener la paz.

El obispo Lawrence Provenzano de la Diócesis de Long Island, que apoya al movimiento, dijo asimismo que estaba "asombrado por la necesidad de barrer con todo" cuando la policía desalojó a los manifestantes del parque Zuccotti y de otros lugares.
 
"¿Qué daño hacía el testimonio de estos manifestantes?… Realmente estaban sometiendo un problema a la consideración de todos nosotros, tanto en lo que respecta a nuestra vida cristiana como en lo tocante a ser buenos ciudadanos y miembros de la sociedad", añadió.

"Debe haber un lugar dónde entablar este diálogo… lo que es el legítimo derecho de una persona a lucrar, como opuesto al abuso de ese derecho, y la denigración de las personas en nuestra sociedades", dijo Provenzano. Él ve a los ocupas "como representando parte de una realidad de la que todos en la Iglesia deberíamos estar hablando".

En California, el episcopal Daniel Joslyn-Siemiatkoski, profesor asociado de Historia de la Iglesia en la Escuela de Teología del Pacífico en Berkeley [de la Iglesia Episcopal] y un par de estudiantes que participaron en la "huelga general" del 2 de noviembre convocada por Ocupar Oakland luego de la redada del 25 de octubre en su campamento y de los choques violentos entre la policía y los manifestantes.
 
El 15 de noviembre, algunos estudiantes le acompañaron en una visita al sitio donde los manifestantes intentaban restablecer un campamento de Ocupar Cal. En la Universidad de California, cerca del seminario. Más estudiantes de la escuela de teología fueron a visitar el sitio esa noche, cuando Robert Reich, profesor universitario y ex secretario del Trabajo le habló al grupo.

Cuando él desfiló con los manifestantes el 2 de noviembre, dijo Joslyn-Siemiatkoski, tenía en mente el divisivo mensaje del 99 por ciento vs. el 1 por ciento y cómo lograr alcanzar "el 100 por ciento, que es en verdad otro modo de comenzar a hablar del reino de Dios", donde, "hasta la oveja descarriada logra regresar al rebaño".

Al día siguiente, él predicó sobre esto y su experiencia de la huelga.

Si bien él "recela de una retórica abiertamente divisiva", porque ambas partes deben estar en la mesa para encontrar soluciones, agregó, "uno también debe hablar la verdad".

"Parte del evangelio es que conlleva arrepentimiento", dijo. "El problema es cómo utilizas tu riqueza".

Y si te beneficias de un sistema económico injusto, es importante que te dediques a arreglarlo, agregó. "Como hombre y blanco, me beneficio al máximo de la sociedad norteamericana, pero es también importante ver las formas en que mi propio beneficio se deriva de formas de injusticia. Y para mí, participar de la manifestación es una manera de decir que el sistema es injusto".

In English.

-- Sharon Sheridan es corresponsal de ENS.

Search

Copyright © 2011 Episcopal News Service