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Propio 5
Génesis 3, (1-7) 8-21
Salmo 130
2 Corintios 4, 13-18
Marcos 3, 20-35

         "En Dios hay amor y completa libertad" (Sal 130, 7). Con estas palabras el salmista define la esperanza de ser liberados por Dios de toda maldad. Este es el tema constante de las lecturas de este domingo.

          El relato tradicionalmente llamado "de la caída" habla de la desobediencia de Adán y Eva (Gn 3). La narración del evangelio de Marcos presenta el resto de la historia: el amor y el perdón de Dios realizado de una manera perfecta en Jesús.

          Detengámonos un momento en lo que cuenta el evangelio. Para el pueblo de Israel, las enfermedades y la "posesión demoníaca" eran resultado del pecado. Sólo Dios podía perdonar los pecados. Por ende, él era el único que podía curar o liberar. Si Jesús hacía eso, se colocaba en el lugar de Dios, algo totalmente inaceptable para Israel. Pero si Jesús no era Dios, entonces sus acciones aparecían como realizadas por el poder del mal. De allí la disputa en torno a la conducta de Jesús. La respuesta de Jesús de que su obrar era fruto del poder de Dios enojaba mucho a los oyentes tradicionales en la religión judía.

          Jesús se encontraba en medio de esta discusión cuando llegaron su madre y sus hermanos a buscarlo. Ante la noticia, Jesús responde: "mi madre y mis hermanos (es) cualquiera que cumpla la voluntad de Dios". Si bien este suceso parece una cuestión familiar, en el contexto de los evangelios refleja una verdad profunda.

          Mediante el Espíritu Santo, y desde el momento de ser bautizados, comenzamos a formar parte del "cuerpo de Cristo": la Iglesia. Nos convertimos en hijas e hijos de Dios. Esto implica que Dios habite en nosotros, y por ello, se nos llama a ser canales del amor y del perdón de Dios hacia toda la humanidad. Debido a esto, el mensaje de Jesús no encaja con esa teología de enfermedades y calamidades como resultado del "pecado".

          Si bien es cierto que los seres humanos nos equivocamos, y muchas veces con resultados terribles; sin embargo, las enfermedades y calamidades son consecuencia de una realidad en camino de perfección.

          Jesús enfatizó que el amor de Dios es mucho más profundo que cualquier error de los seres humanos. El propósito último de Dios no es una humanidad culpable y deprimida sino una humanidad nueva que encarne el mensaje de Jesús. La esperanza de san Pablo de que lo que le sucedió a Jesús, la muerte y resurrección, es también el camino que hemos de recorrer, implica que estamos destinados a resucitar a una nueva vida que trasciende y supera toda nuestra imaginación y fantasía.

          ¡Qué diferencia con aquellos mensajes de algunas predicaciones que llenan de culpa a la gente y nos les permiten reconocer este amor de Dios! Las palabras del salmista son un grito liberador contra esas teologías: "En Dios hay amor y completa libertad" (Sal 130, 7).

          El amor de Dios no es "barato". El teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer escribió antes de su muerte a manos del régimen nazi: "El seguimiento de Jesús es gracia costosa, no es barata". Pertenecer a la familia de Dios implica vivir una vida de acuerdo a la voluntad de Dios (Mc 4, 35). Esto no es fácil, ya que hay muchas cosas en nuestras vidas a las que debemos renunciar o cambiar para ajustarnos a ese proyecto divino. Ser familia de Dios es vivir y pensar de una manera que muestra a Jesús en todo lo que hacemos. Es vivir en amor y perdón en vez de odio y rencor. Esto no es fácil ni barato, mas bien, es, en palabras de Bonhoeffer, "gracia costosa". Pero es el camino de Jesús y somos sus discípulos, destinados a vivir como él. De esta manera, el poder de Dios se hace real en la creación, y Dios habita en nuestro medio para liberar a todo oprimido por el mal. El mensaje del evangelio podríamos resumirlo en las palabras del salmista: "En Dios hay amor y completa libertad" (Sal 130, 7).

          Salgamos, pues al mundo, para ser canales de esa obra de Dios en Cristo, y seamos "su madre y sus hermanos" para que el mundo crea en su poder y sea sanado. Que así sea.



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