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Propio 27

Job 19, 23-27a
Salmo 17, 1-8
2 Tesalonicenses 2, 13-3:5
Evangelio según San Lucas 20, 27 (28-33) 34-38

   Desde el más trágico sentido de abandono, Job se levanta a la más triunfante afirmación de la fe. Parece que Dios se hubiera dedicado a humillar a Job. Sus parientes, sus amigos íntimos, sus siervos, y su misma esposa, todos se han alejado de él con mala disposición. Job se ve privado del afecto de aquellos que más quería, ( 19 13-23).

   Job mira hacia el futuro para encontrar la esperanza que le niega el presente. ¡Si su caso se registrara en un libro, en una tableta para que las generaciones venideras pudieran ver su inocencia, para que Dios pudiera vindicar su causa! Job pensaba que Dios estaba en su contra, pero también sabía que sólo Dios podría ayudarle en ese trance. Se encontraba tan mal de salud que pensaba en la muerte, pero Dios vendría a su alcance como defensor.

   Job sabía que al final Dios estaría de pie como testigo defensor en el juicio, donde defendería la inocencia de Job. Job sabía que después de la muerte vería a Dios. Job tenía tal certeza de ver a Dios que lo repite dos veces. Sin duda esta seguridad que anidaba en su corazón fue la que le motivó a seguir viviendo, a superar la tragedia personal por la que estaba pasando.

   El salmista es consciente de su integridad ante Dios. Su clamor es intenso porque dice: "oye" "escucha" y "atiende". Sus enemigos quieren que se aparte de los caminos de Dios, del futuro glorioso de la presencia del Señor. El salmista está convencido de su integridad, porque se ha propuesto en su corazón servir a Dios y apartarse del mundo corrupto.

   Apela a la fidelidad de Dios para refugiarse de las asechanzas del mal, ora a Dios para que le guarde como a la niña de sus ojos y que le esconda debajo de sus alas. Siente cómo sus enemigos le acosan, le vigilan para que abandone su compromiso y dedicación al Señor. Tal vez por eso dice: "Pero yo, por mi rectitud, veré tu rostro; al despertar, me saciaré de tu semejanza".Ésta es la esperanza de los hijos de Dios, ver un día cara a cara al redentor de quien habla Job.

    Tanto el salmista como Job hablan de la esperanza que hay en el corazón de todo hijo de Dios. Ambos pasaban por experiencias un poco diferentes, pero la esperanza de que un día los sufrimientos acabarían les alentaba a seguir adelante.

    También la carta de Pablo a los de Tesalónica tiene ese propósito de animarles a estar firmes aun en medio de las persecuciones. Les dice: "Dios les ha llamado para la salvación, usando el Evangelio, para que un día puedan compartir el glorioso esplendor de Cristo, por eso deben de vivir con la esperanza del inminente regreso de Jesucristo", (15). Hasta que suceda eso, deben orar por los que predican el Evangelio para que rápidamente se propague, y también para que el Señor los libre de gente perversa.

    Los saduceos eran religiosos, conservadores, ricos, y también admiraban la política romana. Eran materialistas y negaban la resurrección, la existencia de los ángeles y de los espíritus. Se acercaron a Jesús con intención de probar la solidez de su enseñanza con relación a la resurrección. La pregunta se basada en la doctrina del levirato, (Gn. 38, 8 y Dt. 25,5).
Jesús contesta: "Los hijos de este mundo" necesitan casarse, pero la vida después de la resurrección es diferente. La enseñanza de Jesús era ésta: "El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna", (Jn 5 24), ya no hay muerte, y no hay necesidad de procrear ni de matrimonio. Serán como ángeles.

     Los hijos de Dios siempre aceptaron una vida más allá de la muerte. Por eso desde el comienzo, en la vida del pueblo de Israel, se habló de la tierra prometida. Jesús menciona a Moisés y su creencia cuando dice que Dios es un Dios de vivos y no de muertos: "Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob "(Ex. 3, 2-16).

     Las lecturas de hoy nos hablan de ese Dios vivo que está presente en la vida de toda persona. Siempre, en todo momento, en los problemas, en las enfermedades, nos acompaña Dios. En días de incertidumbre, el mundo y todo ser humano, necesita enfocar su vida en ese Dios del que habla Jesús " Dios no de muertos, sino de vivos."



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