Resources

Sort resources below

‹‹ Return
Propio 8

Isaías 2,10-17
Salmo 89,1-4,15-18
Romanos 6,3-11
Mateo 10,34-42

El final del capítulo décimo del evangelio según san Mateo, titulado generalmente Discurso apostólico o Discurso de la misión, ase dirige en primer lugar a los enviados del Señor, pero también afecta a todos los discípulos. En él Jesús da instrucciones específicas sobre cómo deben actuar, comportarse y vivir sus verdaderos discípulos.

Vamos a centrar nuestra reflexión en el versículo que dice: "El que trata de salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará" (39).

Para mucha gente, en el mundo entero, los Estados Unidos aparece como el país de la oportunidad. Algunos creen que éste es el paraíso donde se puede definitivamente gozar de la vida. De tal manera es cierto esto que si se abrieran las fronteras pronto se duplicaría la población la nación. Muchos de los que oyen este sermón pertenecerán a esa categoría, es decir, serán inmigrantes. Han venido para encontrar una vida económica y tranquila de que no gozaban en sus pueblos de origen. Llegan aquí y lo primero que descubren es que hay que afrontar un sin fin de dificultades, legales, lingüísticas, sociales y culturales, pero siguen luchando y poco a poco van progresando. En cierto modo están logrando el objetivo por el que vinieron. Y llega un momento que tienen de todo, seguridad y un cúmulo grande de bienes materiales. Definitivamente, han encontrado su vida, o, como dice el evangelio, han salvado su vida. Han superado la pobreza y la miseria, ahora tienen una vida con toda clase de seguros. Sin embargo, ¡cosa misteriosa!, para muchos es ahora cuando se inicia la verdadera tragedia.

Los que han encontrado la vida en esta sociedad, puede que hayan caído víctimas del materialismo y consumismo. En medio de la abundancia no son felices. Si no tienen cuidado la familia se desmorona. Los padres trabajan muchas horas. Los hijos carecen de supervisión adecuada, puede que caigan en las drogas, en el sexo fácil, y en otros peligros de pandillas. Las mismas cosas que tienen no les proporcionan felicidad. Sin darse cuenta, esa meta que creían haber logrado la están perdiendo. Están perdiendo su propia vida.

Esta problemática está muy bien descrita en la película americana El gran Gatsby inspirada en la novela de F.Scott Fitzgerald, The Great Gatsby. Tanto en la novela como en la película se describe cómo un joven se enamora de una muchacha rica, pero no puede casarse con ella por pertenecer a diferente clase social. El joven se propone, por todos los medios, llegar a ser rico y así lograr el amor de su corazón. Llega a ser rico, a veces usando medios no éticos. Ahora es más rico que la muchacha, pero ésta está casada. No le importa. Ambos creen que todavía están enamorados. Mas la vida de todos los personajes de la novela se complica por el aburrimiento de la vida. De tal manera gozan de todo placer y de todo bien material que se aburren constantemente, a pesar de todas las fiestas y diversiones que ofrece el gran Gatsby. Varios personajes morirán trágicamente.

La crítica que normalmente se hace a los personajes de esa novela es que han confundido el "sueño americano" con el materialismo. Han olvidado el factor espiritual de la vida. Así cobran sentido las palabras de Jesús. El que quiera buscar su vida solamente en los bienes creados la perderá. Hemos de incluir la dimensión espiritual. No sólo eso, hemos de invertir nuestros objetivos y colocar siempre a Dios primero. Sólo Dios dará sentido a nuestras vidas. Sólo Dios podrá colmar nuestro deseo de felicidad.

Así podemos comprender también las palabras fuertes de Jesús sobre preferencias de amor entre Dios y familiares. Naturalmente Dios quiere que amemos a nuestros padres, hijos, y demás familiares, pero, lo que Dios no quiere es que ninguna criatura, familiar o no familiar, se convierta en un impedimento para amar a Dios sobre todas las cosas y de todo corazón y con toda el alma.

Queridos hermanos y hermanas, nosotros que nos acercamos al templo domingo tras domingo, pensemos y reflexionemos siempre en la palabra de Dios, llena de sabiduría. Orientemos nuestras vidas hacia el polo divino.



Back to Top