Resources

Sort resources below

‹‹ Return
Propio 22

Isaías 5, 1-7
Salmo 80, 7-14
Filipenses 3, (13) 14-21
Mateo 21, 33-43

      El evangelio de hoy trata del rechazo de la autoridad y misión de Jesús. Recordemos que Jesús va camino de Jerusalén, la capital del pueblo judío, donde residen las autoridades religiosas y políticas de su tiempo. Son estos poderes quienes le rechazan.

      La parábola es una readaptación del relato de Isaías que hemos leído. En todo el Antiguo Testamento se presenta al pueblo de Israel como la viña del Señor. El salmo escogido para hoy contiene también esa comparación. No es difícil ver que, en un contexto agrario, estas imágenes posean un sentido profundo. Nos indican la relación de una comunidad religiosa con su contexto vital. La viña es parte de la vida común del auditorio de Jesús al igual que lo fue del auditorio de Isaías. San Mateo, se preocupa más por remarcar el hecho de que el fin de una viña es producir fruto. Por otro lado, es consciente de que las autoridades del pueblo de Israel no reconocían a Jesús como el enviado de Dios. El discurso de Jesús marca la esterilidad de Israel como viña.

      Mateo escribe su evangelio mucho tiempo después de la muerte de Jesús. Por ello, algunos autores sospechan que esta parábola está relacionada con la revuelta de los campesinos zelotes en el año 66 d.C. Los zelotes eran un grupo político radical en tiempos de Jesús. Su visión revolucionaria incluía la resistencia armada contra el imperialismo romano. La resistencia de Jesús no estaba asociada a la violencia, sino a la búsqueda de una justicia pacífica.

      San Mateo refleja la contienda entre cristianos y judíos después de la muerte de Jesús. Debemos tener cuidado cómo leemos y entendemos esa disputa. Muchas veces este tipo de relatos ha originado actitudes antisemitas. Jesús no tenía animosidad a los judíos, ya que él mismo era judío. También sus seguidores, si bien se confesaban cristianos, seguían siendo étnicamente judíos. A Jesús le molestaba la manera cómo las autoridades entendían su misión profética. El juicio categórico de Jesús podría resumirse así: ustedes se han apropiado de una viña [el pueblo] que no les pertenece y han matado a todos los enviados [los profetas] que el dueño de la viña [Dios] ha enviado. Ahora quieren matar a su Hijo [Jesús]". No sabemos si Jesús estaba seguro de su muerte violenta, mas dado todo el riesgo que asumía, podemos pensar que Jesús barruntaba que iba a morir de muerte violenta, como los profetas del pasado.

      ¿Cuál es la conexión entre la parábola de Jesús y nuestra propia vida? San Mateo está convencido de que el evangelio de Jesús es válido para todas las naciones. Pero también sabe que Israel ha fallado en anunciarlo a todos los pueblos. Así pues, lo que antes estaba relacionado al pueblo judío, ahora lo está con aquellas personas de cualquier nación que deciden seguir a Jesús como el enviado de Dios. Todo el mundo debe dar fruto. Sin embargo, no es tarea fácil. Aquí estriba la mayor dificultad para muchos cristianos que quieren vivir un evangelio de acuerdo a sus propios caprichos. San Pablo dice que viven como enemigos de la cruz de Cristo.

      Ser cristiano implica vivir como Cristo vivió: predicando esperanza, denunciando injusticias y entregándose al servicio del prójimo sin esperar nada a cambio. Por ahí va la verdadera revolución de Jesús. Ahora bien, hacer eso en una sociedad competitiva como la nuestra, es ir contra la corriente. Pero eso fue lo que Jesús y sus discípulos hicieron. Por ello no fueron aceptados por las autoridades religiosas y políticas de aquel tiempo. Jesús desestabilizaba a los poderosos, buscando justicia, se identificaba con el humilde y el marginado. Jesús esperaba que los líderes judíos cambiaran de actitud y establecieran una sociedad más justa donde nadie fuera discriminado.

      Para nosotros hoy, vivir a la manera de Jesús, puede ser también revolucionario si aportamos vida nueva a personas a quienes este mundo se las niega. Como pueblo de Dios debemos vivir comprometidos. Como viña del Señor que somos, esa es nuestra misión. La única manera de dar fruto es construyendo el reino de Dios. Es decir, estableciendo justicia en la sociedad.

      También nosotros podemos imitar el ejemplo revolucionario de Jesús y llevar una vida nueva a quienes el mundo se la niega. Como pueblo de Dios debemos vivir comprometidos. Como viña del Señor es misión nuestra el dar buen bruto. La única manera de dar fruto es construyendo el reino de Dios. Es decir, estableciendo justicia y amor en la sociedad.



Back to Top